Arxivar per Estrenos de cine

Novedades para todos los gustos

Posted in General with tags on Juliol 17, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Un año que viene presentando títulos importantes, sean extranjeros o argentinos, termina su primera mitad. Quizá muchos piensen que después de estrenos como los de El nido vacío y Leonera , por destacar dos del medio centenar de la variopinta oferta local, y de extranjeros, como esos ejemplos del mejor cine industrial que resultaron la visita de la princesa de Encantada , y los regresos a Narnia ( El príncipe Caspian ), de Indiana Jones (El reino de la calavera de cristal) y, este jueves el debut de Wall-E , ya todo fue escrito a propósito de la temporada 2008. Pero no: la segunda mitad del año promete más títulos con posibilidad de convertirse en éxitos artísticos, comerciales, y aunque parezca bastante difícil en los tiempos que corren, en ambas cosas a la vez, desafiando a los que consideran a la definición de cine como arte e industria como una utopía.
En cuanto a cine extranjero, la oferta es múltiple: a Wall-E , la última aventura 3D de Pixar, se sumarán propuestas tan disímiles como La niebla , de Stephen King, el musical Fados , de Carlos Saura; Batman, el caballero de la noche (el 17 de este mes); La momia 3, La tumba del Dragón Emperador , de Rob Cohen, con Jet Li, y Viaje al centro de la Tierra , para ver con anteojos 3D, con Brendan Fraser (el 31 de julio). Para agosto se anuncian una nueva entrega de Los expedientes X: Quiero creer; el musical Mamma Mia! , con Meryl Streep y Pierce Brosnan; las comedias Tripulación Dave , con Eddie Murphy, y You Don t Mess With the Zohan , con Adam Sandler como un agente de la Mossad que se hace pasar por muerto para abrir una peluquería en Nueva York (siempre y cuando su distribuidora local la presente sin escalas en DVD). También en esa clave no obstante romántica es He s Just Not That Into You , la nueva de Jennifer Aniston, junto a Jennifer Connelly, Scarlett Johanson y Ben Affleck; Una guerra de película, con Ben Stiller; acción con Buscado , que reunió a Angelina Jolie con Morgan Freeman; el drama Buda estalló de vergüenza , premiada en el último Festival de San Sebastián; Penélope , con Cristina Ricci; Babylon A.D. , con Vin Diesel; South of the Border , animación de Disney, centrada en un perrito chihuahua de Beverly Hills y sus disparatadas aventuras en México.
También este año llegarán Nights in Rodanthe , con los veteranos Diana Lane y Richard Gere; la esperada Hellboy 2: El ejército dorado , de Guillermo del Toro; Body of Lies , la última de Ridley Scott, con Leonardo Di Caprio y Russell Crowe, que toca el tema de la CIA e Irak; la versión fílmica del videogame Max Payne, con estética de serie negra y personaje central interpretado por Mark Wahlberg, así como la polémica superproducción turca En el valle de lobos , catalogada como antisemita tras su estreno europeo en 2006.
Otras de la lista son Fast Food Nation , de Richard Linklater; la comedia Danny, un tipo de suerte , con Steve Carrell y Juliette Binoche; La otra , con Natalie Portman y Scarlett Johanssen, acerca de las hermanas Bolena en tiempos de Enrique VIII de Inglaterra; High School Musical 3 , el fenómeno del Disney Channel, que llega por primera vez al cine; Ensayo sobre la ceguera. del brasileño Fernando Meirelles, que compitió en Cannes, con Julianne Moore y Gael García Bernal, de acuerdo con el libro de José Saramago; Quantum of Solace , nuevamente con Daniel Craig como James Bond, el agente con “licencia para matar”; la mexicana Arráncame la vida , basada en el libro de Angeles Mastretta; Harry Potter: el heredero del príncipe y la comedia romántica The Ghosts of Girlfriends Past, con Matthew McConaughey y Jennifer Garner, y al filo del Año Nuevo, la vuelta de los simpáticos personajes de animación de Madagascar en Escape a Africa , respaldada por DreamWorks. No serán las únicas novedades, sino, seguramente, las que conforman el paquete más llamativo del total. Hechas en la Argentina
El cine local tiene todavía algunas cartas interesantes guardadas en la manga. Por lo pronto, en los próximos jueves, adelantándose a las vacaciones de invierno, se conocerán al menos tres películas que están destinadas a convocar varios cientos de miles de espectadores, léase padres e hijos.
En dos semanas consecutivas se conocerán sendas producciones que vienen con el aval de su origen televisivo, como High School Musical: el desafío , respaldada por Disney, y 100% lucha , que coloca a los personajes del ciclo de catch heredero del ya legendario Titanes en el ring (que también tuvo sus secuelas cinematográficas), dentro de una trama de acción y aventuras. El tercero del tipo estacional es Los Súper Agentes, la nueva generación , una vez más respaldado por Argentina Sono Film y Telefé, que no obstante debe luchar con la poco alentadora taquilla, aunque importante, que tuvo la anterior entrega de la serie ( Bañeros III ). El cuarto es el largo de dibujos animados Valentina .
En agosto y septiembre próximos, por su parte, llegarán tres comedias románticas con buenos avales, como Un novio para mi mujer , con la que Juan Taratuto intentará nuevamente repetir la experiencia de sus anteriores incursiones en la pantalla grande – No sos vos, soy yo y ¿Quién dice que es fácil? – esta vez con la ayudita de dos pesos pesados como Adrián Suar y Valeria Bertucelli; El frasco , de Alberto Lecchi, con Darío Grandinetti y Leticia Brédice, y Los paranoicos , de Gabriel Medina, con Daniel Hendler y Jazmín Stuart.
Para octubre ya se anuncian los arribos del intenso drama Luisa , con Leonor Manso y Jean-Pierre Reguerraz, y otra comedia a tono con lo que ya parece una tendencia, Amorosa soledad , que reunió a Fabián Vena con la ascendente Inés Efrón y Ricardo Darín. Para los chicos, en noviembre, y como broche de oro del año escolar, está prevista la esperada segunda parte de El ratón Pérez -subtitulada La verdad verdadera -, que sigue los pasos del que se recordará fue un exitazo aquí y en España, donde fue la más taquillera entre las españolas (es una coproducción también con Italia), estrenadas en 2006.
No son las únicas novedades para el segundo bloque del 2008. Para septiembre se anuncia La ventana , de Carlos Sorín, con Antonio Larreta y Luis Luque y, todavía sin fecha, Liverpool , del siempre desafiante Lisandro Alonso, así como los documentales sobre Homero Manzi y figuras políticas como el legendario John William Cooke, ambos encarnados por Carlos Portaluppi, así como el dedicado a la militante montonera Norma Arrostito, en versión de César D Angiolillo ( La Gaby ), con la participación de Julieta Díaz.
Con La cámara oscura , su directora, María Victoria Menis, viaja a fines del siglo XIX, igual que la española Laura Mañá en Ni Dios ni patrón ni marido , rodada en San Luis, con Esther Goris. Y -¿quién dice?- también podrían llegar antes de la sidra y el pan dulce Las aventuras del capitán Piluso , de Mariano Olmedo, y La revolución es un sueño eterno , de Nemesio Juárez,.

Autor: Claudio D. Minghetti
Fuente: La Nación

Entrevista: Harrison Ford

Posted in General with tags , on Març 10, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Con su infaltable sombrero de cowboy, Indiana Jones está de regreso. Acaba de comenzar la campaña de lanzamiento de la película que marca el regreso de uno de los héroes más populares de los últimos tiempos, emblema de la cultura pop surgida del cine a lo largo de los últimos veinte años. Para hablar de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal , que se estrenará en todo el mundo el 22 de mayo próximo, aparece por ahora sólo su protagonista, Harrison Ford, entusiasmado a los 65 años por haberse reencontrado con su “compañero de aventuras”. El director de la película (y de las tres anteriores apariciones de nuestro héroe en 1981, 1984 y 1989) es Steven Spielberg, que no hablará con la prensa sino hasta los primeros días de mayo. El actor concede las primeras entrevistas sobre su reaparición como Indy en el hotel Casa del Mar, en el corazón de Santa Mónica, a pasos de la playa y del Pacífico. Muy cerca de allí vive Ford, sin alejarse demasiado del restaurante de comida italiana que abrió en la zona su hijo mayor, Benjamin. Exige no ser fotografiado con teléfonos celulares (“No quiero verme en Internet”, justifica) y no desmiente los rumores sobre la posibilidad de que la película tenga su première mundial en el próximo Festival de Cannes. “Me gusta mucho volver a Cannes o a Venecia. Justamente tengo lista otra película nueva para que se vea en el Lido: Crossing Over “, señala. “Puse muchas ganas en esta película -explica- porque se trata de una historia actual que transcurre aquí, en Los Angeles, donde se cruzan los caminos del mundo, y habla mucho de la inmigración legal e ilegal. Trabajaron conmigo, además de Sean Penn, actores de muchas nacionalidades y razas, como la brasileña Alicia Braga, la sobrina de Sonia, mexicanos, chinos, negros…” ¿Acaso Ford tenía una necesidad urgente de zambullirse en las contradicciones de la sociedad contemporánea después de haber llevado adelante la nueva gesta de un héroe de fantasía como Indy Jones? “No pongamos las cosas de ese modo -corrige-. Estoy estrechamente ligado al sentido fantástico de entretenimiento que propone Indy. Y no nos olvidemos que el personaje no es sólo un aventurero, sino ante todo un arqueólogo, que a su manera vive la realidad: estudia el paso del tiempo, las señales que deja el paso de los años y de las culturas. Además, hay muchos elementos de crónica histórica y de política en este regreso. Estamos a fines de los años 50 y a comienzos de los míticos 60.” Dice Ford que cuando era chico no soñaba con ser actor. “Pero sí quería vivir como un actor: viajar, conocer gente, vivir con libertad. Después, la vida me llevó a esta profesión y siempre traté de dar lo mejor, y en este regreso no me costó mucho aplicar 18 años después las mismas reglas que me impuse en las películas anteriores. Sólo una cosa cambió: como Victor, el doble de riesgo que estuvo conmigo siempre en los anteriores rodajes de Indiana Jones, ya está retirado, en esta cuarta aventura mis músculos fueron exigidos al límite”. Elenco de lujo Acompañan a Ford Cate Blanchett (como la villana de turno), Karen Allen (Marion, la mujer a la que ama Indy), John Hurt, Jim Broadbent y Shia LaBeouf. “Y detrás de las cámaras -agrega- están mis amigos de siempre: Steven y George Lucas, que tuvo ideas excepcionales en la elaboración del guión. Ahora les perdono que no me hayan regalado el cuarto Indiana Jones diez años atrás, y como en este último tiempo también volvieron Rocky y Rambo, espero que mis fans de siempre sepan valorar a un Indy Jones con mi verdadera edad”. Pero no sólo a partir del calendario hay semejanzas bien fuertes entre Harrison Ford e Indiana Jones. “Como me ocurre a mí, Indy no ama el riesgo por el riesgo mismo y se encuentra en el medio de una gran búsqueda, porque las calaveras de cristal de las que habla el título lo que hacen es ocultar huellas y testimonios de civilizaciones pasadas. Indy es uno de esos privilegiados que sabe estimular siempre sus propios logros y por eso siempre se las ingenió para conquistar todo lo que se propuso. Lo mismo me ocurre en mi vida personal: quise dar examen y recibirme de piloto no porque ame el peligro, sino porque estar volando entre las nubes me hace muy feliz”. Ford, por otra parte, dice que jamás consideró que las películas de Indiana Jones merecen ser catalogadas como de acción. “Son otra cosa, exploran el aspecto más sustancioso de la vida a partir de las investigaciones modernas y arqueológicas. Acepto que la técnica y los efectos visuales han dado pasos gigantescos en los últimos años y en la película se ven los resultados, pero siempre sin exagerar”, subraya. Elogios por doquier Y los compañeros de elenco no hacen más que hablar bien de Ford. “Harrison está en óptimo estado; parecía mi hermano mayor. Cada tanto, Steven y George Lucas decían que sus cabellos y los de Harrison ya estaban blancos, pero a puro entusiasmo les ganaban siempre a los jóvenes”, afirma Shia LaBoeuf. Pero de todos los integrantes del elenco, Cate Blanchett fue todavía más lejos: “Siempre he preferido hacer películas independientes y pequeñas, pero con Steven este rodaje se convirtió en una fiesta. Por otro lado, mis dos hijos no quisieron dejarme ni un minuto, pero no porque quisieran expresar amor hacia su madre, sino porque estaban locos por conocer a Indiana Jones”.

Autora: Giovanna Grassi
Fuente: La Nación

Crítica: ‘10.000 A.C.’, de Roland Emmerich

Posted in General with tags , , on Març 6, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

10.000 A.C, una película de aventuras producida en Norteamérica y Nueva Zelandia situada en los tiempos en los que reinaban el Hombre indómito y la Bestia salvaje, y en los que el poderoso mamut deambulaba por la tierra, que narra la búsqueda de un joven guerrero por liderar un ejército, luchando contra macairodos y depredadores prehistóricos

Roland Emmerich no responde a la imagen prototípica que uno imagina de un director de cine de acción y aventuras. Pequeño, delgado, con su pelo rubio semiplatinado, el realizador alemán, de 52 años, tiene sin embargo una larga carrera llevando a la pantalla visiones apocalípticas… Después de Independence Day, El día de mañana llega una dramática odisea ambientada una edad de mitos, profecías y dioses, donde los espíritus controlan el mundo y grandes mamuts sacuden la tierra. Nos situamos en una época mítica de profecías y dioses, cuando los espíritus regían la tierra y los poderosos mamuts hacían temblar el suelo. El joven cazador D’Leh ha encontrado la pasión -la bella Evolet- en una remota tribu de la montaña. Cuando un grupo de misteriosos señores de la guerra arrasan su pueblo y raptan a Evolet, D’Leh se ve obligado a guiar a un pequeño grupo de cazadores para salvar a su amada en una odisea que les conducirá a los confines de la tierra en persecución de los señores de la guerra. Conducido por el destino, el insólito grupo de guerreros debe luchar contra tigres de dientes de sable y otros depredadores prehistóricos y, al final de su heroico viaje, descubren una civilización perdida. Su última esperanza yace en un imperio más allá de la imaginación, dónde las altas pirámides legan hasta los cielos. Allí opondrán resistencia a un poderoso dios que ha esclavizado brutalmente a su gente.El visionario director Roland Emmerich ha realizado todo tipo de trabajos, desde guerras alienígenas a gran escala hasta desastres naturales, en algunos de los éxitos de taquilla más importantes de la última década, incluyendo Independence Day y El día de mañana. Girando ahora su cámara al pasado para crear 10.000, el director se enfrenta quizás al rodaje más ambicioso y arriesgado que se le ha planteado hasta la fecha. Creando un nuevo mito de un héroe que emerge de una tribu aislada para retar a un imperio, Emmerich busca transportar al público a una aventura diferente de todo lo que han experimentado, mientras aumenta los límites que deberían definir una película. O algo por el estilo. Porque Emmerich admite que no está buscando “una verdad histórica”, y da por seguro que “todo el mundo va a decir que las mezclas de culturas y épocas que se ven en la película no existieron verdaderamente”. Pero él prefiere ir de frente y admitirlo: “No se trata de una película histórica, es una fantasía que usa elementos de distintos períodos y culturas, para contar una buena historia, una epopeya humana”.

Para transportar al público a un viaje lleno de aventuras de otro tiempo y lugar, Emmerich, su reparto y equipo tenían que viajar al otro lado del mundo. La producción les llevó del frío helador del invierno de Nueva Zelanda al clima caluroso y húmedo de Cape Towm, Sudáfrica, y al paisaje desértico y árido de la nación africana de Namibia.

Harald Kloser, co-guionista de la película junto con Emmerich (además de la producción ejecutiva y componer la música con Thomas Wander), señala que 10.000 es un viaje a un tiempo en el que el misticismo y el mundo espiritual eran una parte real de la vida. La película tiene todos los elementos de un espectáculo de acción, pues presenta cazas de gigantescos mamuts, batallas épicas, y vistas espectaculares de pirámides gigantes y civilizaciones perdidas, con hilos entretejidos de mitos y misticismo. ProtagonistasDespués de una búsqueda de reparto por Estados Unidos, Europa, Sudamérica y Nueva Zelanda, Emmerich halló al actor ideal en un póster de una película independiente titulada Undiscovered. El director recuerda que vio la cara de Steven Strait sólo tenía 18 años. Strait estaba entusiasmado ante la posibilidad de trabajar con Emmerich y tener una oportunidad de trabajar con él: “Roland es, principalmente, un narrador de historias, incluso sus obras más espectaculares están conducidas por los personajes. Cuando leí el guión, recuerdo que pensé: ¡qué aventura tan extraordinaria!, y rodar la película fue una aventura mucho mayor de lo que había imaginado”.

La aventura de D’Leh comienza con la presentación de otro extraño al grupo, Evolet, una refugiada de una tribu atacada por lo que llamaron “demonios de cuatro patas”. “La encuentran en las montañas agarrada a una mujer muerta”, apunta Emmercih. “Antes de encontrarla, la tribu creía que no había nadie más en el mundo. Es el primer signo de otras civilizaciones”.

La Anciana Madre cree que Evolet es la clave de la profecía: está unida de manera compleja al cazador que heredará la Lanza Blanca y llevará a la tribu a una tierra nueva. Aunque nadie cree que este hombre sea D’Leh, éste hace un pacto secreto con Evolet, su compañera extranjera. Michael Wimer percibe que Camilla Bella posee las cualidades exóticas que buscan para el personaje y recuerda que les dejó pasmados en la primera reunión. Tic’Tic, interpretado por el neocelandés Cliff Curtis, es el hombre que hereda la Lanza Blanca del padre de D’Leh y debe entregarla al próximo jefe de la tribu. Tic’Tic tiene dos propósitos: uno de ellos es vigilar la entrega del manto de líder a D’Leh; el otro es respetar la mitología y la profecía de que D’Leh y Evolet conducirán a la tribu hacia su supervivencia.

Finalmente, su viaje les lleva a una nueva tribu (los Naku) y ante su jefe, Nakudu (interpretado por Joel Virgel), cuyo propio hijo fue raptado por los tratantes de esclavos. Hambrientos, deshidratados y enemistados, al final alcanzan una llanura desértica en la que pirámides gigantes interrumpen el cielo, y legiones de esclavos trabajan por miedo a un ser que se llama a sí mismo dios.

Según Emmerich, “el tema” del filme es “la epopeya de un héroe que debe unir las distintas tribus. Hay diferentes religiones peleándose y hace falta un héroe que los unifique. El mayor enemigo es la civilización más avanzada, que usa la tecnología y la religión para esclavizar a la gente. Se creen Dioses”.

El absurdo planteo de Roland Emmerich no consigue atrapar al espectador, a diferencia de sus éxitos anteriores

Caso bien curioso el de Roland Emmerich. Director absolutamente incapaz de sacar un mínimo de entidad dramática de ninguna de sus películas, que sin embargo de manera un tanto incomprensible conecta con facilidad con el público y llena salas a lo largo del ancho mundo. No hay más que echar un vistazo a algunos de sus títulos, «Stargate», «Independence day», «Godzila», «El Día de Mañana» o «El Patriota». Esto implica que las grandes productoras no tengan ningún reparo en dejar caer en sus manos presupuestos millonarios para hacer realidad sus más alocadas fantasías virtuales. Desde luego esta última película no es una excepción, estamos ante una orgía infográfica de última generación para hacer realidad la prehistoria o mejor dicho, una prehistoria surgida de algún lúbrico sueño del director, llena de cuerpos Danone, sonrisas con dientes perfectos y muchas profecías. Pues bien, un servidor pensó que con «Los Crímenes de Oxford» el cine de 2008 habia tocado fondo. Craso error.

A estas alturas de su carrera, nadie va a pedirle a Roland Emmerich tramas sofisticadas, sutilezas narrativas ni retratos humanos demasiado profundos. Pero si sus grandes éxitos comerciales carecían de esos atributos, al menos ofrecían una sólida construcción, situaciones atrapantes, escenas de alto impacto y una imaginería visual propia del cine de clase B de bajo presupuesto, concretada con el despliegue tecnológico de la producción a gran escala. 10.000 a.C. , lamentablemente, no sólo ratifica las limitaciones de sus films anteriores, sino que ni siquiera sostiene los méritos que hicieron del director alemán uno de los preferidos del público a la hora de disfrutar de los tanques de Hollywood. El problema básico de 10.000 a.C. no es su absurdo planteo (pre)histórico (está lleno de errores y desatinos, de “licencias” y simplificaciones), sino su incapacidad para atrapar al espectador en sus algo menos de dos horas: la mezcla de géneros (con eje en la épica de aventuras y el melodrama romántico) nunca funciona; las pocas escenas con algo de espectacularidad (la caza de un mamut o la rebelión de unos esclavos) se ubican al comienzo y al final de la película, mientras que en el largo trayecto intermedio hay que padecer múltiples subtramas tan mediocres como obvias; los personajes centrales son arquetipos muy poco interesantes y la labor de los actores encargados de interpretarlos resulta todavía peor. Y así llegamos al aspecto más flojo de un largometraje lleno de carencias: los diálogos. Si no se tratara de un film solemne (que lo es), por momentos parecería que Emmerich y su coguionista Harlad Kloser estuvieran construyendo una parodia. Es que cada línea que profieren los personajes resulta tan torpe y elemental que genera el efecto inverso al deseado; en vez de conmover o emocionar, provocan una risa involuntaria. Por lo tanto, la mejor manera de sobrellevar, sin caer en la irritación o en el enojo, las desventuras del héroe D Leh (Steven Strait) en su lucha contra las fuerzas de la naturaleza y las violentas tribus agresoras para salvar a su pueblo de la extinción, es tomárselas con humor, como quien asume la estoica misión de presenciar un desatino de grandes proporciones. Como sostiene el viejo dicho popular: al mal tiempo, buena cara.

No merece la pena detenerse en la trama de la película. Digamos que es un intento de copiar «Apocalypto», mezclándolo con un poco de «Stargate» e incluso «Parque Jurásico», componiendo de esta manera una oda a la ineptitud cinematográfica de colosales proporciones. Resulta verdaderamente curioso que un director al que se le presupone cierto talento, tras ver finalmente montado tal despropósito no se eche las manos a la cabeza. Al final todo es industria. Buena campaña publicitaria para epatar al espectador y dos buenos primeros fines de semana de recaudación hasta que se corra la voz sobre sus virtudes fílmicas.

A la última película de Emmerich le ocurre un poco como a los mamuts que saca, que tienen mucho pelo (los efectos especiales no descuidan ni uno) pero poco cerebro. En realidad, debe de ser un problema de la globalización, porque la tara es extensible al cine de todo el orbe, o quizá sea cosa del cambio climático, del que el cineasta de origen alemán daba cuenta en «El día de mañana». Lo que está claro es que al bueno de Roland le van los presupuestos mastodónticos. Es un don como cualquiera, pero más rentable. Otra cualidad que atesora es la de saltar en el tiempo con una agilidad que ni H. G. Wells con muelles, porque de este 10.000 a. C. (como reza el título original, que deja más claro que la cifra alude a un año y no a los 300 de Zack Snyder una vez reproducidos como conejos) piensa pasar en su próximo filme al 2012 después de Cristo, sin pasar por la casilla de salida. Stanley Kubrick hizo algo parecido en una sola elipsis, pero era otra cosa.

La historia en sí de «10.000» es trasladable casi a cualquier tiempo, con ligeros retoques. De hecho, Emmerich se aventura a adelantar hasta aquella época la construcción de las pirámides, escenario tan incomparable como el que más para ambientar la batalla final. El resto es una sucesión de profecías cumplidas o por cumplir, llaves mágicas que dan la oportundidad al protagonista de ir pasando pantallas, como en un videojuego, mientras lidera a los buenos y se lleva al huerto a la buena, que vaya si lo está. Más allá de la consistencia de las rimas y leyendas que trufan la trama, éstas tienen la virtud de dar pie a que los encargados de los efectos especiales demuestren que al menos en este apartado el cine no ha dejado de progresar. La película es espectacular y ni siquiera dura demasiado, como cabría temer. Es preceptivo disfrutarla, por tanto, en una pantalla lo más grande posible (que entren todos los mamuts). Hasta la banda sonora parece pensada para que no desentone el ruido de las palomitas. A cambio, el espectador debe aparcar las suspicacias hacia detalles tan nimios como la capacidad de los protagonistas de pasar de los glaciares al desierto a pata o lo bien cuidados que aparecen siempre los pelos de los actores, lo que viene a probar que Llongueras es más viejo de lo que muchos creían.

Tan difícil creo que es sacar catorce fallos en una quiniela como hacer una película tan mala como ésta. Desde luego no se han exprimido mucho la cabeza para sacar adelante la historia. Olvídense de un estudio antropológico-naturalista al estilo «En Busca del Fuego». Nada de eso, aunque su director jamás pretendió tal cosa. Pero en lugar de transitar por un punto intermedio nos encontramos con personajes de una pieza mal interpretados, sucesión imparable de secuencias que provocan la vergüenza ajena del espectador más avezado, acción a ratos confusa y nada emocionante y sobre todo aburrimiento, mortal aburrimiento. Nunca una película de aventuras resultó tan rematadamente aburrida y molesta. Es una nueva muestra de lo difícil de este género. El personal se piensa que con tener el mejor equipo de FX la cosa va a resultar creíble. Pues bien, ninguna de esas cualidades encontrarán aquí.

Para rematar la faena el señor Emmerich se autoplagia en un tramo final donde da rienda suelta a toda su megalomanía, llenando la pantalla de sobrecargadas tomas aéreas de decorados virtuales, grandes movimientos de masas y batallas épicas. Por el camino se deja el alma y un par de preciosas horas de nuestras vidas que podríamos haber invertido en algo tan gratificante y mucho más emocionante como el punto de cruz.

Ya en 1912 y 1913, David W. Griffith dirigió «La formación de un hombre (Mans´s Genesis)» y «La vida del hombre primitivo (Wars of the Primal Tribes)», pero después hubo casi cincuenta años de olvido de este género. Fue en 1966 cuando «Hace un millón de años» recuperó la pasión por estas aventuras prehistóricas. «Las Criaturas olvidadas del mundo» o «Cuando las mujeres perdieron la cola», son otras películas que siguieron explotando la moda desatada por «Hace un millón de años». En esta película, los logrados movimientos de los monstruos, creados por Ray Harryhausen eran lo más atractivo de la película.

Quizá la más famosa (y recomendable) película de este género sea «En Busca del fuego», para la que Jean-Jacques Annaud, el realizador del filme, se documentó a fondo, rodeándose de los principales especialistas en los distintos campos, como Anthony Burgess, el principal estudioso del primitivo idioma indo-europeo, a quien encargó la creación del lenguaje del filme, o el antropólogo Desmond Morris (autor de El Mono Desnudo), que se encargó de todo lo relacionado con los hábitos de conducta de Neanderthales y Cro-magones. La historia cuenta las aventuras de un grupo de cazadores que emprende un largo viaje para encontrar a alguien que les enseñe el secreto del fuego, ya que en su tribu se ha apagado la única hoguera que tenían.

Lo mejor. Como no podía ser de otra manera tratándose de Emmerich, los efectos visuales son apabullantes. Merece la pena ver la película en una de esas pantallas gigantes.

Lo peor. Como no podía ser de otra manera tratándose de Emmerich, todo lo que no esté relacionado con los efectos visuales resulta decepcionante. Esto es espectáculo en estado puro.

Recomendable si te gusta Apocalypto, El clan del oso cavernario o En busca del fuego.

No te gustará si te parece absurdo que diez mil años antes de cristo se hable inglés y se tengan sesudos conflictos familiares.

Otros han dicho

-A favor. “Como en todos sus films, esta épica película de Emmerich ambientada en la prehistoria es, en esencia, una historia de padre e hijo, cuya relación está basada en equívocos y comportamientos pasados”. EmanuelLevy.com.

-En contra. “Mamuts, tigres dientes de sable y demás bestias salvajes están a la altura. Son los protagonistas humanos los que decepcionan”. Comigsoon.net

Presupuesto y recaudaciones. La película se estrena en todo el mundo el siete de marzo. Su presupuesto supera los cien millones de dólares.

Curiosidades. Roland Emmerich es un director especializado en megaproducciones. En su currículum figuran Independence day y El día de mañana.

Puesto a hablar de su carrera previa, el director alemán no está de acuerdo con que Godzilla fue un fracaso. “Hizo una recaudación similar a la que hicieron todas las películas del género de monstruos -explica-. Lo que sucede es que la prensa la comparaba con Día de la Independencia y nosotros sabíamos que no era una película tan grande y para todos los públicos. Filmes como Godzilla buscan a un público más específico y a ellos les llegó y muy bien”.

Emmerich se quedó impresionado hace 15 años por un documental sobre la caza de mamuts. Sin embargo, ha tenido que esperar hasta que los efectos visuales estuviesen desarrollados para poder llevarlo a cabo.

“Fue el rodaje más complicado de toda mi carrera”, explica Emmerich. El rodaje tuvo lugar en parajes tan lejanos y disímiles como Nueva Zelanda, Sudáfrica, Inglaterra y Namibia. En Nueva Zelanda el equipo tuvo que enfrentarse a nevadas espesas y en Sudáfrica sufrió durante varios días los efectos de una densa niebla. Y no, no eligió esos lugares por ser fanático del rugby, sino porque, suponía, le presentaban las locaciones perfectas para lo que estaba buscando. Pero no fue tan así. El lo cuenta. “En Nueva Zelanda nos dijeron que no iba a nevar y al tercer día nevó y no paró -dice-. En Sudáfrica, que no iba a llover y durante varias semanas fue un diluvio. Y así. Imaginate lo que es tener esperando a cientos de personas, gastando miles de dólares por hora, sin poder hacer nada”. Se las rebuscaron (Emmerich tiene fama de poder resolver cosas rápido y por menos dinero de lo que parece) y lograron atravesar la primera etapa compleja, la del rodaje.Luego empezó otro “calvario”: los efectos especiales. Tenían unas 600 tomas con efectos que no eran nada fáciles, ya que incluían “dos de las cosas que los especialistas en ese tema más odian: agua y pelos. Un cuadro nos tomaba doce horas de rendering de computadora. Imaginate: 24 cuadros por segundo para una escena de seis minutos, y te podés hacer una idea de la complejidad y duración del proceso”, cuenta

Otro dato de su carrera que pone en duda es que su próximo proyecto vaya a ser una remake de Viaje fantástico, el clásico filme de aventuras dentro de un cuerpo humano que filmó Richard Fleischer en 1966. “Es un proyecto que tenemos, sí, pero estamos muy lejos de verlo como nuestra próxima película”. Como en sus filmes anteriores, Emmerich vuelve a trabajar sobre “héroes comunes”. “No me gustan las películas de superhéroes -explica-. Hay demasiadas. Prefiero las historias en las que un hombre común se tiene que convertir en héroe a partir de hechos inesperados. Con eso creo que todos nos podemos identificar”.

Fuente: Clarín, Séptimo Vicio, adn, ABC(2), Las Provincias, La Nación, rosario3, Diario de Sevilla, Tucamán hoy

Se estrena "La Brújula Dorada"

Posted in General with tags , , , on Desembre 13, 2007 by Biblioteca Plaça Europa

La trilogía de películas El Señor de los Anillos”, basada en los libros del maestro J.R.R. Tolkien podrán gustar a muchos y disgustar a otros tantos, pero lo que es seguro es que ha marcado un antes y un después en la historia del cine. Sin entrar a hablar de la mayor o menor calidad de las películas de Peter Jackson, el principal mérito que le debemos conceder a esta superproducción de New Line Cinema es el haber conseguido abrir la puerta de entrada de los grandes libros de fantasía al mundo del séptimo arte. Vale vale, no la toméis conmigo, el mérito no es único de Tolkien, sino que es compartido con otra de las grandes franquicias de hoy en día, la saga de películas basadas en los libros de Harry Potter aunque el relato de Pullman es contemporáneo al de J.K. Rowling y su inspiración debe más a los autores del siglo XVII, en los que el escritor se especializó en Oxford, que a las aventuras del mago adolescente

El cine ha cambiado tanto desde la llegada de estas dos grandes sagas que ahora los grandes estrenos esperados por prácticamente toda la masa de público suelen estar siempre relacionados con la fantasía y con libros, o en su defecto, con el mundo de los cómics y en una menor porción con el de los videojuegos. Las principales películas de este año que se acerca a su fin han sido Harry Potter, Stardust, 300, Spiderman 3 y poco más. Las únicas películas que parecen acercarse en taquilla a estas grandes producciones fantásticas son las de animación, que cada vez alcanzan un mayor peso en el mercado.

Un claro ejemplo de este cambio de tendencias es observar como desde los esperados estrenos de las películas de El Señor de los Anillos cada navidad, se han venido sucediendo una serie de grandes estrenos de fantasía los últimos finales de año. La Navidad del 2005 nos llegó la película Las Crónicas de Narnia, basada en las obras del escritor C.S. Lewis, de la que se está preparando la segunda entrega para el próximo año. En diciembre del año pasado pudimos ver Eragon, adaptación cinematográfica del libro homónimo escrito por el italiano Christopher Paolini. Y este año, para no ser menos, tras estrenos destacados de fantasía a lo largo del año como Stardust o Los 6 Signos de la Luz, nos llega nuevamente en Navidad un esperado estreno, La Brújula Dorada, película basada en el libro Luces del Norte del escritor Philip Pullman, que forma parte de la saga literaria llamada La Materia Oscura.

La Brújula Dorada nos adentra en una aventura fantástica que transcurre en un mundo paralelo en el que las almas de las personas se manifiestan como pequeños animales, hay osos parlantes que hacen la guerra y niños que desaparecen misteriosamente. En el centro de la historia tenemos a una niña de 12 años, Lyra (Dakota Blue Richards), que se pone en camino para encontrar y rescatar a Roger (Ben Walker), su mejor amigo, y que acaba envuelta en una búsqueda extraordinaria para salvar su mundo y el nuestro.

La sociedad de este fantasioso mundo se encuentra gobernada por un régimen autoritario y opresor representado en un único organismo, el llamado Magisterio, que dicta lo que se debe hacer, decir y pensar. Últimamente, el magisterio ha emprendido una especie de sprint final para conseguir dominar totalmente a las nuevas generaciones, para lo que ha promovido el secuestro de niños con el fin de llevar a cabo una serie de experimentos. En plenos comienzos de la crisis de las creencias del Magisterio surge la figura de Lord Asriel, el tío y protector de Lyra, un intrépido investigador que ha desafiado las doctrinas establecidas al intentar demostrar la existencia del llamado Polvo, un extraño fenómeno que interconectaría los diferentes mundos paralelos entre sí. Entre todo esto, el mejor amigo de Lyra, Roger, es secuestrado por los secuaces del magisterio, los devoradores, y la joven le jurará que irá a salvarlo allá donde lo lleven. A Lyra se le entregará un preciado tesoro, la Brújula Dorada, un objeto que otorgará a quien sepa usarla el poder de conocer siempre la verdad. En su búsqueda de Roger se verá envuelta en tramas de traiciones, mentiras y sobre todo en aventuras, muchas aventuras. Cabalgará a lomos de un oso de las nieves, conocerá a los Gypcios del mar, a las Brujas del cielo y volará entre las nubes a bordo de un curioso aparato volador.

El escritor del libro, Philip Pullman, llevó al diseñador de producción del filme a un museo de piezas mecánicas para mostrarle artefactos que lo inspiraron en la creación del objeto. Linda sorpresa se llevó el productor: el aletiómetro era el resultado de la mezcla de muchos instrumentos. El objeto fue primero creado en la computadora; luego fue procesado a través de una máquina de prototipos que dio como resultado modelos de resina en 3D. Finalmente, se realizaron los originales, uno para cada situación de la peli: algunos para ser leídos en planos detalles, otros para que se le cayeran a Lyra y un par para que llevara entre sus cosas. Casi, casi una brújula para cada escena.

La protagonista estudia en un colegio privado, el Instituto Jordan, junto a su mejor amigo, Roger (Ben Walker). El ‘dimon’ de Lyra se llama Pantalaimon (doblado en inglés por Freddie Highmore) y suele adoptar la forma de gato. A Lyra le encantan los misterios. Es una chica valiente y decidida, que siempre está dispuesta a vivir aventuras fantásticas en primera persona. En eso, se parece mucho a su tío Lord Asriel (Daniel Craig), que está empeñado en encabezar una expedición al Círculo Ártico para impedir una catástrofe a escala planetaria.
El director del Instituto Jordan (Jack Shepherd) le entrega a Lyra un extraño objeto, el aletiómetro, con el que se pueden conocer las verdaderas intenciones de cualquier persona. Al parecer, Lyra está predestinada a utilizarlo en tiempos de crisis. Por ejemplo, para tratar de descifrar el enigma que se oculta detrás de una serie de desapariciones de niños. Cuando su amigo Roger también es secuestrado, Lyra no duda en seguirle la pista a su tío Lord Asriel.
En principio, Lyra cuenta con el apoyo de Marisa Coulter (Nicole Kidman), una atractiva científica que, en realidad, trabaja para el Magisterio, una poderosísima organización de caracter místico, dirigida por el Sumo Consejero (Christopher Lee), que aspira a apoderarse del aletiómetro. Durante el viaje, la joven protagonista entra en contacto con tres miembros de la tribu de los Giptianos que deciden ayudarla.

Por el camino, Lyra también conoce a Serafina Pekkala (Eva Green), la bondadosa bruja del Lago de Enara; al aviador texano Lee Scoresby (Sam Elliott), que maneja un increíble aparato volador, y a Iorek Byrnison (doblado por Ian McKellen), un oso polar parlanchín con armadura guerrera.

El mundo en el que está ambientada la Brújula Dorada, es una curiosa mezcla de ciencia ficción y fantasía recreado magistralmente en la película. La última tecnología en medios de transporte, mecanismos y artilugios conviven con el encanto de una sociedad anclada en el siglo XIX, como reflejan sus paisajes de ciudades clásicas y las vestimentas de sus habitantes. La magia se mezcla a la perfección con la tecnología y es asumida por los habitantes con total normalidad. Encantador. Los no aficionados a los videojuegos no me entenderán, pero este mundo me recuerda mucho a los reflejados en los diferentes juegos de la saga Final Fantasy, sobre todo a partir de su séptima entrega, en la que observamos escenarios totalmente industriales, mezclados con castillos y ciudades clásicas, todo ello marcado por una innovadora tecnología que sorprendentemente funciona con magia. Así es el mundo de La Brújula Dorada. De la misma manera, no esperemos encontrar batallas épicas de escudos y espadas, sino que aquí la forma de luchar es una mezcla de pistolas, flechas y magia, todo ello con osos acorazados de por medio y con brujas sobrevolando el cielo.

Sin duda, el escenario y el ambiente están reflejados con todo lujo de detalles en la gran pantalla, consiguiendo una gran armonía entre las recreaciones por ordenador y los escenarios reales y los personajes. La fotografía también es sensacional, recordando por ejemplo el despegue de cierto trasbordador de la ciudad de Oxford, alzándose sobre el perfil urbano y clásico de la gran ciudad.

La influencia de El Señor de los Anillos de Peter Jackson es palpable también en la forma de contar la historia. Reconoceremos al instante las grandes panorámicas generales sobrevolando valles y montañas como ya vimos en las tres películas dirigidas por el neozelandés.

Como suele pasar últimamente, las grandes producciones fantásticas se rodean de grandes estrellas del mundo de la interpretación para asegurarse el éxito. En esta ocasión, podremos encontrar en La Brújula Dorada a actores de la talla de Daniel Craig o Nicole Kidman. El primero cumplirá lo suficiente como actor secundario (aunque para la próxima película seguro que adquiere más protagonismo) en el papel de Lord Asriel, el intrépido tío de la joven Lyra, y la segunda será la gran villana de la película. Con su piel blanca inmaculada y su pelo rubio perfectamente peinada, encarnará a la fría señorita Coulter, que tras ganarse la confianza de Lyra acabará traicionándola y convirtiéndose en su principal enemiga.

Craig y Kidman tienen papeles secundarios pero impactantes, con una fuerte relación con el personaje de Blue Richards, quien actúa a la altura de sus colegas. Nicole Kidman, cuya presencia fue sugerida por el escritor Philip Pullman, aceptó interpretar a la villana de la función si se eliminaban del guión todas las alusiones a la Iglesia Católica incluidas en el libro original.

La joven protagonista de la película es interpretada por la desconocida Dakota Blue Richards, que tras su mínima participación en la serie Entertainment Tonight se ha visto envuelta en esta gran superproducción en la que todo el peso de la historia cae sobre ella. A pesar de cumplir bien con su misión, en ciertos momentos parece como si el papel le quedase grande, como si no pudiera trasmitir todo lo que la protagonista buscaba trasmitirle al público. Ha sido una apuesta arriesgada, y aunque no ha salido del todo mal, puede que no haya sido el mayor acierto de la película.

También tenemos varios actores de reparto de bastante renombre, entre los que no podemos dejar sin nombrar al siempre fabuloso Christopher lee, miembro del Magisterio, ni a su antagonista en la trilogía del señor de los Anillos, Ian McKellen, como doblador de voz del oso acorazado que ayudará a Lyra. Parece ser que la carrera cinematográfica de estos dos veteranos actores se encuentra ligada muy estrechamente al mundo de la fantasía.

“Nos ayudó mucho el tener estas estrellas famosas porque nuestra protagonista es completamente desconocida”, comenta Weitz. “Pero la razón por la cual pudimos contar con la participación de ellos es por los libros y por lo que ha logrado Phillip Pullman. Daniel Craig adora los libros y quería participar en la cinta. No íbamos a decirle que no. Y Nicole es la persona perfecta para protagonizar al personaje de Coulter”, indica el director.“Pero también es el saber que estoy tratando de preparar al público para las secuelas en las que esos personajes cobran importancia y se convierten en las figuras que tendrán un gran efecto sobre la historia cósmica”, agrega Weitz.

La Liga Católica de EEUU ha lanzado una campaña contra ‘La brújula dorada’, la adaptación cinematográfica de ‘Luces del Norte’ (Ediciones B), el primer tomo de la trilogía ‘La materia oscura’, del escritor británico Phillip Pullman.

La “Liga católica”, una organización estadounidense que reivindica 350.000 miembros y que ya se había manifestado en 2006 contra “El Código Da Vinci” por su postulado de una descendencia de Jesús, llamó a boicotear la película.

“La Liga católica quiere que los cristianos se mantengan apartados de esta película, precisamente porque sabe que este filme constituye un cebo para (vender) los libros”, explicó William Donohue, presidente de este grupo, que incluso editó un folleto destinado a refutar la trilogía.

“Algunos padres, sin darse cuenta, llevarían a sus hijos a ver la película y podrían verse incitados a comprar los tres libros como regalo de Navidad. Y ningún padre que quiera educar a sus hijos en la fe querrá acercarse a esos libros”, advirtió Donohue.

El estudio New Line, que cuenta en su haber con la exitosa saga de “El señor de los anillos”, quiere desarrollar una franquicia tanto o más jugosa que la serie de “Harry Potter” (que ya cuenta con cinco largometrajes de los estudios Warner Bros.) o “Crónicas de Narnia”, cuya segunda película será estrenada en mayo de 2008 por Disney.

‘La brújula dorada’ es la versión en cine de ‘Luces del Norte’. Si tiene éxito en taquilla, New Line Cinema financiará las otras dos entregas de la serie. Hace cinco años, el neoyorquino Chris Weitz, codirector, junto a su hermano Paul, de la estupenda comedia adolescente ‘American Pie’, leyó la novela de Pullman y se quedó prendado de la historia. No tardó en escribir un tratamiento de guión de cerca de 50 páginas, que envío, vía correo electrónico, a las oficinas de la productora dueña de los derechos de adaptación.

Para sus detractores, básicamente la mayoría de los estudios de cine a los que la productora Deborah Forte acercó el proyecto, era imposible contar la historia de la chica huérfana de 12 años que vive en el Jordan College, una universidad británica a la manera de Oxford, sin más cariño que el que recibe de su ‘ daimonion’ Pantalaimon, una criatura que puede adoptar la forma de un pájaro, un gato montés y hasta de un ratoncito, y que es ni más ni menos que su espíritu, su alma encarnada y parlante.

En New Line Cinema llevaban ya un tiempo trabajando en el proyecto. El dramaturgo Tom Stoppard, autor del libreto de ‘El imperio del Sol’, de Steven Spielberg, había escrito un boceto de guión, y realizadores de la talla de Sam Mendes (‘Camino a la perdición’) o Brett Ratner (‘X-Men: la decisión final’) se interesaron muy en serio por el encargo.

Finalmente, después de ser nominado al Oscar al mejor guión por ‘Un niño grande’, Chris Weitz consiguió que le tuvieran en cuenta a él por encima de todos los demás candidatos.
Weitz escribió el guión definitivo de ‘La brújula dorada’ en la localidad noruega de Svalbard, inspirándose, según confesión propia, en ‘Barry Lyndon’ y ‘La guerra de las galaxias’. En diciembre de 2004, con el libreto de 156 páginas bajo el brazo, se presentó en la productora dispuesto a enfrentarse al reto de tomar las riendas de un proyecto de 200 millones de dólares. A pesar de los buenos consejos que le dio Peter Jackson, Weitz se desinfló en el último momento y alegó no estar preparado para el envite.

El sustituto que le buscaron en New Line Cinema fue Anand Tucker, responsable de dos éxitos independientes de cierta estima, ‘Shopgirl’ y ‘Hillary y Jackie’. Tucker se empeñó en prescindir de los elementos fantásticos del libro de Pullman, acentuando el drama humano de los personajes principales. La productora no tuvo más remedio que despedirle y volver a llamar a la puerta de Weitz, quien, esta vez sí, aceptó el reto de dirigir ‘La brújula dorada’ en plan superproducción espectacular repleta de efectos especiales.

Yo leí los libros en el 2000. Fue cuando estuve trabajando en Londres en la película ‘About a Boy’ y los leí por placer, no por trabajo”, cuenta el guionista. “Pasó mucho tiempo hasta que me diera cuenta de que haría una película sobre ello. Me enamore de los libros. Creo que son las obras más grandes de fantasía en inglés. Así que convertirlos en película es mi trabajo ideal”.

Sin embargo, la adaptación cinematográfica de la primera novela en la trilogía “His Dark Materials” del escritor Philip Pullman, sobre un mundo en el que los humanos son acompañados por sus espíritus animales que los guían y ayudan, estuvo llena de obstáculos para el director.

“Llegué a un punto en que me sentí verdaderamente muerto de miedo al enfrentar el tamaño de los componentes logísticos y técnicos de realizar la cinta. Cuando recién me dieron el trabajo, Peter Jackson [director de la trilogía “The Lord of the Rings”], a quien no había conocido pero que es una buena persona, me dijo ‘ven a Nueva Zelanda y chequea nuestras oficinas, conoce a mis colegas y aprende sobre efectos visuales’. Así que fui por cuatro días y vi todo y me entró un miedo terrible. Me dije ‘yo no tengo ni la mínima idea de como hacer esto’”.Jackson y su equipo se encontraban en plena preparación gráfica de la cinta “King Kong” cuya figura central (el gran simio Kong) es toda una obra de efectos visuales. Al examinar la tecnología y el proceso, Weitz no se sintió apto para dirigir una cinta como “The Golden Compass”, que además de figurar como la inversión más cara del estudio New Line es una producción en la que los osos polares, gatos y otros animales platican tanto o más que los seres humanos.

“Fui donde New Line y les dije, ‘no creo que pueda hacer esto’ y renuncié como director del proyecto y me quedé como guionista. Pero luego, en el proceso de tomar lo que fue originalmente un guión de 180 páginas y cortarlo a 110, empecé a tener un sentido de la ejecución de estos efectos especiales y estos paisajes y recobré la confianza en mí mismo”, relata el escritor.

Pero si “Narnia” fue elogiada por los poderosos grupos conservadores estadounidenses, el mundo creado por Pullman, un agnóstico militante, posee todos los ingredientes para erizarlos, a
imagen de los “Harry Potter” otrora acusados de promover la brujería.

‘La brújula dorada’ se filmó desde septiembre de 2006 a enero de 2007, en Suiza, Noruega e Inglaterra, con un presupuesto de 205 millones de dólares. La película narra el giro súbito que da la vida de una niña huérfana, criada en un colegio de Oxford, gracias al ‘aletiómetro’, el instrumento que debe salvaguardar y que le permite conocer el porvenir.

Los humanos del universo de Lyra tienen compañeros inseparables —los ‘daimonion’— una suerte de almas, con forma animal, de cuyas vidas dependen para existir. Durante la infancia, los ‘daimonion’ son capaces de metamorfosearse a voluntad. Cuando los seres humanos a los que acompañan alcanzan la mayoría de edad, sus ‘daimonion’ eligen una forma definitiva. Una institución poderosa, el Magisterium, quiere su control, lo que según el colectivo católico intenta “promover el ateísmo y denigrar la cristiandad a ojos de los niños”. Por ello pide a los padres que no lleven a sus hijos a los cines y que dejen la trilogía en las librerías.

“El segundo libro —’La daga’— es más explícito en su odio hacia el cristianismo que el primero y la tercera entrega —’El catalejo lacado’— es aún peor”, asegura. Para esta organización, el peligro está en los libros y como New Line Cinema, la productora del filme, ha prometido que rodará las otras dos partes si la primera es un éxito, su cruzada no ha hecho más que comenzar.

Su presidente, Bill Donohue, incluso ha grabado un vídeo, que tiene colgado en su página web, en el que denuncia lo que, según su criterio, puede significar la cinta en las mentes de los más jóvenes.

La reacción del equipo de la película y del propio escritor ha sido de defensa. Mientras Daniel Craig (en la película Lord Asriel, tutor de Lyra) declaró al diario británico ‘The Times’ que, en su opinión, “hay un derecho básico para discutir sobre la fe, sobre todo si se tiene en cuenta cómo va el mundo”, para Pullman si Dios existe y se mantiene invisible “es porque está avergonzado de sus seguidores y de la crueldad e ignorancia que utilizan en su nombre. Si fuera él, yo no querría tener que ver nada con ellos”.

El “Mal” en las novelas “La materia oscura” es en efecto encarnado por una institución que remite a la Iglesia (denominada en la película ‘Magisterium’), cuyos secuaces secuestran niños en toda Inglaterra para someterlos a horribles experiencias en el helado Gran Norte.

El mensaje anti-religioso, asumido por el autor, fue fuertemente atenuado en la película, que quiere ser apta para todo público. Citado por el Daily Telegraph de Londres, el realizador Chris Weitz reconoció que “en los libros, el Magisterium es una versión muy marginal de la Iglesia católica”.

Pero, advirtió Weitz, “si es lo que quieren ver en la película, saldrán decepcionados”.

Más moderada, la Conferencia Episcopal estadounidense, aunque advirtió a sus fieles contra una película con “alusiones anticlericales” en la cual uno de los personajes “nació fuera de los vínculos matrimoniales”, considera que “en el plano puramente cinematográfico puede ser vista como una apasionante historia de aventuras con una lucha tradicional entre el Bien y el Mal y un rechazo general del autoritarismo”.

Con un colosal presupuesto de 180 millones de dólares, podría verse perjudicada por un relativo desconocimiento de la trilogía de Pullman en Estados Unidos y la prohibición de asistir a los menores de 13 años no acompañados, según Variety.

“El tema antirreligioso molesta a muchos grupos, pero el problema para algunos públicos será la carencia de esta película para entusiasmar y los malos tratos que sufren los jóvenes personajes por parte de adultos especialmente desagradables”, subrayó la publicación.

Como conclusión a todo lo expuesto, al salir de la sala tras una sesión de prácticamente dos horas, tendremos la sensación de haber visto una buena película de fantasía, pero nos quedaremos con la impresión de que nos han abierto muchas más tramas de las que se cierran. Pero esto es parcialmente excusable en que se trata de una primera película de otras que vendrán y terminarán de contar la historia. Pero aún así, para los que no hayamos leído el libro puede que nos resulte demasiado brusco el final.

Pero sin anclarnos en eso, la película cuenta con una sensacional ambientación, con un uso muy efectivo de los efectos especiales y con una bonita historia que pronto continuará. El principal inconveniente que se le puede sacar a la película es que a veces peca de cierta falta de ritmo, se echa de menos más acción, así como observaremos algunos momentos en los que las cosas pasan demasiado deprisa, sin apenas explicación alguna. Aún ando buscando el cómo la joven Lyra pasó de pensar que la Brújula Dorada era un simple adorno a saber utilizarla sin mostrar la más mínima duda. ¿Será que es la elegida por el destino? Por otro lado en ocasiones también nos quedaremos con las ganas de que se desarrollaran más ciertas historias, como la de los osos.

La espectacularidad de las escenas, los combates entre los osos y los guerreros cerca del final, y la seriedad con que se cuenta la aventura son los puntos altos del filme, que se sigue con interés, pero que puede alterar los nervios de los más pequeños, ya que La brújula dorada no es una fábula lo que se dice amable.

En definitiva, sin estar a la altura de producciones de la talla de Las Crónicas de Narnia o El Señor de los Anillos, supone buenos efectos, buena historia y entretenida.

Fuentes: elMundo (2), esElx, AFP, HoyInternet, Fantasymundo, El Comercio, Nacion, Billiken, Clarín