Arxivar per J.K. Rowling

Cuento de hadas de JK Rowling vuela de las librerías

Posted in General with tags , , on Desembre 10, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Los cuentos de Beedle el bardo”, última obra de la escritora británica JK Rowling, está volando de las librerías desde que se puso a la venta hace una semana.

Desde el pasado día 4 de diciembre, cuando la creadora del niño mago “Harry Potter” presentó el libro en Edimburgo (Escocia), se han vendido ya 370.000 ejemplares, según la empresa Nielsen BookScan, encargada de elaborar la lista de libros más vendidos en el Reino Unido.

Un portavoz de esta empresa dijo que las ventas “están siendo enormes”, aunque no al nivel de las distintas aventuras de “Harry Potter”, de las que se han vendido ya más de 400 millones de copias desde que apareció la primera entrega en 1997.

“Los cuentos de Beedle el bardo” (su título original es “The Tales of Beedle the Bard”) es un conjunto de relatos que aparece mencionado en la séptima y última entrega de la saga del niño mago, “Harry Potter y las reliquias de la muerte”.

Se trata del mismo libro de cuentos que Dumbledore, el director de la escuela de magia Hogwarts, le deja como herencia a Hermione Granger, la mejor amiga de Harry Potter.

Millones de copias del nuevo libro de Rowling salieron a la venta a fin de recaudar fondos destinados a una organización benéfica creada por ella, “Children’s High Level Group” (CHLG), dedicada a ayudar a niños en países de Europa del Este.

El año pasado, Rowling decidió editar siete copias de este texto, que ya ha sido traducido a 27 idiomas, ilustradas por ella misma.

Seis fueron destinadas a amigos que le ayudaron en la creación de Harry Potter, mientras que la séptima copia fue subastada -con fines benéficos- por la mágica suma de 1,95 millones de libras (unos 2,34 millones de euros o 2,94 millones de dólares).

Rowling reveló la semana pasada que decidió hacer el libro accesible al gran público por la presión que ejercieron los propios “fans” de Harry Potter, que se quejaron de que “sólo alguien con dos millones de libras podía permitirse leer el libro”, reseñó la agencia de noticias Efe.

Se calcula que entre 7,5 y 8 millones de copias de “The Tales of Beedle the Bard” se venderán en todo el mundo y permitirán recaudar unos 12 millones de libras (aproximadamente 14,4 millones de euros o 18,1 millones de dólares) para la organización de Rowling.

Fuente: El Universal

Anuncis

J.K. Rowling anuncia la publicación de ‘The tales of Beedle the bard’

Posted in General with tags , , on Agost 13, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Tenía que venir, era esperable que la autora de la colección de libros de aventuras de Harry Potter vendiera el libro cuyo manuscrito fue subastado en mayo de este año. Se trata de una serie de cuentos que se supone tradujo Hermione Granger, son relatos de magia (por supuesto). En un comunicado, Rowling habló del libro y dijo que:

La nueva edición incluirá, además de los cuentos traducidos por Hermione Granger de las runas originales e ilustraciones realizadas por mí, las notas del profesor Albus Dumbledore, que figurará gracias al generoso consentimiento del archivo de directores de Hogwart

Todo un juego de hipertextualidad en el que autora y personajes se involucran en una aventura editorial. El libro lo publicará la editorial Bloomsbury y comenzará a ser vendido el 4 de diciembre con un precio de 8 euros. Las ganancias irán a una entidad benefica que se dedica a la protección de la infancia.

Amazon, por otro lado, editará 100.000 ejemplares casi facsimilares que replicarán la edición hecha por Rowling y que estaba encuadernada y con incrustaciones de piedra y plata. Serán para coleccionistas y tendrán un precio de 65 euros. Hasta los momentos no se habla de una edición en otros idiomas, pero ya sabemos como funcionan estas cosas …

Autora: Juliana Biernsner
Fuente: Papel en blanco

Harry Potter regresa con sus aventuras

Posted in General with tags , , , on Juliol 25, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

En forma reciente, se dieron a conocer en Internet algunas imágenes de la sexta y penúltima producción cinematográfica, la cual será presentada también en Estados Unidos en la misma fecha, además de que el 1 de agosto se estrenará el trailer del filme en algunas salas.La dirección corrió a cargo de David Yates (Harry Potter y la Orden del Fénix). Antes de ser elegido se mencionaron otros nombres como Alfonso Cuarón o Guillermo del Toro, pero al final Yates se quedó con esta responsabilidad.

Asimismo, en esta producción, además de Daniel Radcliffe, los actores Rupert Grint y Emma Watson vuelven a encarnar a los jóvenes magos “Harry Potter”, “Ron Weasley” y “Hermione Granger”, los cuales se enfrentarán a nuevos desafíos y peligros debido a la vuelta de “Lord Voldemort”.

La nueva aventura de “Harry Potter” contará con la presencia de dos actores ganadores del Oscar de la Academia: Jim Broadbent y Helen McCrory, además otros tres jóvenes actores debutarán en este filme.”La película es muy equilibrada. Las partes luminosas serán más luminosas que nunca. Y las oscuras serán extremadamente oscuras”, destacó Radcliffe.

La secuela de “Harry Potter” se comenzó a rodar el 17 de septiembre de 2007 y terminó el 17 de mayo de 2008. Actualmente, se encuentra en la etapa de postproducción, sin embargo, ya se pueden ver avances en la red.

La séptima (y última) película de la saga “Harry Potter and the Deathly Hallows” (Harry Potter y las reliquias de la muerte) será estrenada en dos entregas cinematográficas, al estilo de “Kill Bill”o de “El señor de los anillos”. Está previsto que la primera parte sea presentada en 2009 y la segunda a mediados de 2010.

Daniel Alan Radcliffe nació el 23 de julio de 1989 en Fulham, Londres; es hijo único de Alan Radcliffe y Marcia Gresham, una directora de reparto.A los cinco años, mostró su inclinación por el mundo, pues participó en diversas obras escolares, hecho que lo llevó, un año después, a su primera aparición en la pantalla grande.

Comenzó a ser reconocido tras interpretar el personaje principal en la película para televisión “David Copperfield” (1999), en la que compartió créditos con Maggie Smith.En 2001 estuvo dentro del reparto del filme “El sastre de Panamá”, en el que dio vida a “Mark”, hijo de “Harry y Luisa Pendel”, interpretados por Geoffrey Rush y Jamie Lee Curtis.En Inglaterra se llevaba a cabo un “casting” para seleccionar al niño que protagonizaría el largometraje “Harry Potter y la piedra filosofal”, filme basado en la novela de la escritora J.K. Rowling.

Jamie Lee Curtis jugó un papel fundamental en la vida de Radcliffe, pues, al enterarse de dicho proyecto, fue ella quien inspiró a los padres del joven histrión para que lo llevaran a la audición.Chris Columbus, encargado de materializar la primera entrega del novel mago, lo ubicó por su labor en “David Copperfield”, por lo que le solicitó a su director de reparto que le hiciera una prueba.Luego de un primer intento, Radcliffe no quedó entre los seleccionados, pero la suerte estuvo de su lado una tarde mientras veía junto con sus padres la obra “Stones in his pockets”.

Entre el público se encontraban el productor David Hayman y el guionista Steve Kloves, quienes trabajaban en la preproducción de “Harry Potter y la piedra filosofal”; durante el intermedio, el actor llamó su atención.Hayman conocía al padre del intérprete por asuntos de negocios, por lo que acudió al lugar donde se encontraban sentados y él mismo se presentó a Daniel.

El productor trató de convencer al matrimonio Radcliffe para que dejara participar, de nueva cuenta, a su vástago en las audiciones y ante la insistencia terminaron por acceder.Así fue como consiguió el papel que lo marcaría durante los años siguientes en el mundo del espectáculo: el joven mago aprendiz “Harry Potter”.

El reparto del largometraje, en el que figuraron Radcliffe, Rupert Grint (“Ron Weasley”) y Emma Watson (“Hermione Granger”), quedó integrado en agosto de 2000.

La producción del primer episodio, que despertó un interés mundial inesperado, comenzó en septiembre de 2000; el producto final se estrenó el 16 de noviembre de 2001 y fue un rotundo éxito en taquilla, hecho que hizo que el protagonista fuera conocido a lo largo y ancho del planeta.”Harry Potter y la cámara secreta” (2002), comenzó poco después de la presentación de la primera entrega, y Chris Columbus repitió como director.

También Daniel interpretó al personaje por tercera ocasión en “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” (2004), esta vez bajo la dirección del mexicano Alfonso Cuarón.Más tarde, salió la cuarta parte de la secuela “Harry Potter y el cáliz de fuego” (2005), realizada por Mike Newell. En 2007 año, se estreno la quinta parte de la historia, “Harry Potter y la orden del fénix”.

Para 2008 se espera la penúltima parte de la saga de este mago, la cual ha tenido éxito a nivel mundial y ha generado grandes ganancias tanto en la pantalla grande como en los libros.

Fuente: Estereofónica

Cupo femenino

Posted in General with tags , , on Abril 27, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Un lagrimón podría rodar por la mejilla de quien busque aggiornar a niños y niñas en cuestiones de género. Vano lagrimón, ya que no es ésta la función de la saga más leída de los últimos tiempos. Sin embargo, Harry Potter no sería lo que es si las chicas no estuvieran ahí, aun histéricas y mandonas como son. Así es la fórmula del éxito, harina conservadora y algún huevo para romper sobre ella.

La primera carta que recibió la autora de Harry Potter apenas publicó su libro en 1997 era de una niña fan y comenzaba así: “Estimado señor”. Había salido bien el viejo truco de los editores de Bloombury: si firma con su nombre completo no hay éxito. Los varones no leen libros escritos por mujeres. La autora aceptó el trato, redujo su nombre Joanne a la letra J y tal vez para compensar íntimamente la mutilación agregó una segunda inicial en homenaje a su abuela Kathleen. A juzgar por lo que ocurrió enseguida, a nadie se le ocurrió sospechar de J. K. Rowling.

El boca a boca precedió al ejercicio del marketing. Con un primer contrato de 150 mil dólares, el reaseguro de publicar los siete libros planeados desde un principio y con la Warner lista para filmar, en menos de un año ya era demasiado tarde para cualquier objeción de sexo, calidad literaria, o lo que fuese. Rowling fue presentada en sociedad.

Tarde llegaron las lágrimas de ira de Harold Bloom –“sí, ya sé que luchar ahora contra Harry Potter es emular a Hamlet peleando con sus dilemas”– aunque la catalogó como mala literatura, la dejó fuera del canon “de los niños inteligentes” y reveló que una novela realista del siglo XIX, Tom Brown’s School Days era el principal componente del panaché comercial. Tarde y lejos, la Iglesia presagia hordas de niños ganados por las garras del oscurantismo, y muy tarde José Saramago, que aclara no haber leído ni uno de los siete tomos, los acusa de copiar a Tolkien con su falso medievalismo, mera respuesta a esta necesidad tan de ahora de relacionarse con lo sobrenatural. Y sí, se confirmaría entonces que los niños y niñas de estos tiempos, tienen necesidad de historias fantasiosas e imaginarias…

Hasta hace pocos días, antes de que se develara el desenlace de Harry, la autora consultada como pitonisa respondía como dueña del circo: “Un personaje que originalmente iba a morir en el libro 7 se salvó, pero otros dos que no pensaba eliminar, murieron. Hubo que pagar un precio. Estamos hablando de maldad pura. Ellos no atacan a los extras, ¿verdad? Van tras los personajes principales, o por lo menos yo lo hago”.

Luna Lovegood, la niña lunática de la mirada perdida.

La mujer perfecta

El descrédito de las firmas femeninas que en el siglo XIX alcanzaba incluso a las novelas sentimentales propició una especie de travestismo autoral. A finales del XX, como se puede apreciar, el recurso se redujo a posponer la verdad. ¿Contribuirá el fenómeno Rowling a dejar en ridículo este prejuicio? Al menos lo tendría que poner en cuestión. De todos modos, es un detalle que aún hoy en las ediciones inglesas no aparezca la foto de Rowling, ni siquiera la obligada reseña biográfica de la solapa. Ahora que todos la conocen como la mujer más rica que la reina, se sigue apostando a una discreta presencia.

Cuando llegó el momento de develar quién estaba detrás de Harry Potter, ya se había delineado la figura de una escritora admisible para las exigencias del público masivo. ¿Quién es esa mujer ideal? Ni una abuela cuenta cuentos, ni una académica sabelotodo, ni una perfecta ama de casa, ni, por supuesto una alcohólica o fumadora compulsiva.

La edición argentina del primer libro, Harry Potter y la piedra filosofal, que apareció casi dos años después que la versión inglesa, nos entrega a una J. K. Rowling perfectamente lista para enfrentar a su público: “El fracaso de su matrimonio con un periodista portugués la hizo regresar a Escocia con una hija de pocos meses. Sin trabajo, sobreviviendo en una pieza de alquiler gracias al seguro de desempleo, Joanne escribió este libro en las mesas de los cafés de Edimburgo, con su hija en el cochecito por sola compañía. Incapaz de pagarse un juego de fotocopias, pasó el original varias veces a máquina y lo envió a un par de agentes literarios. Una respuesta salvadora cambió su vida”.

Esta atípica y tan romántica biografía omite, como lo omitiría cualquier reality show, los estudios de lenguas extranjeras en la Universidad de Exeter, los años como profesora de inglés en París y en Lisboa, su secretariado bilingüe cursado en Londres. Prefiere encadenar, dando ilusión de causa y efecto, una serie de hechos domésticos y bastante desgraciados que culminan con el reconocimiento mágico de un agente literario. Mujer de 30 años cría sola a su hija, supera una ruptura matrimonial, mata el hambre y vence al desempleo sin necesidad de emplearse, con el trabajo de su imaginación y la confianza en el mismo. Modelo perfecto –aunque Cenicienta puede reclamar copyright– para las cada vez más numerosas madres solas, para las esposas que saben perfectamente que sus sueños pueden fracasar, para todas las familias que a esta altura del siglo cuentan con al menos una chica como una. Un dato para completar esto: en el 2001 Rowling se casó con un doctor en medicina, tuvo un bebé y cuando terminaba su sexto libro, otra nena.

J. K. Rowling, que escribió su libro no en cualquier bar, sino en el ahora famoso Nicholson que perteneció siempre a su cuñado, fomenta cada año su relación con el café humeante y ha dicho –a pesar de que ya no hay lugar donde pueda ir sin que le pidan autógrafos– que para este último libro que acaba de salir buscó en los bares, otra vez, su inspiración.

La malvada y burocrática Dolores Umbridge, Sybil Trelawney, enseña adivinación pero no sabe adivinar y la justa y bondadosa Minerva McGonagall.

Sólo mujercitas leen “Mujercitas”

¿Por qué eligió un varón como protagonista?, le preguntaron muchas veces. Sería bastante autoritario exigirle a cualquier autor que cambiara o se arrepintiera de las decisiones que tomó al construir su historia. Además, tradicionalmente, los héroes de las novelas de aventura son varones. Si hay algo que Rowling no hace, es ir contra la tradición.

Ella misma reconoce que es más fácil atraer a chicas y chicos con un personaje masculino. Esto es más cierto que lo del sexo del autor. Si bien Mujercitas o Jane Eyre figuran entre las lecturas de infancia que se enumeran junto con obras de Verne, Salgari o Twain, Dickens, Defoe o Melville, sólo las mujeres las nombran. No se recomendó ni se recomienda una protagonista femenina a los hijos varones. Matilda de Roal Dahl, que tiene lo suyo para pasar la prueba de los sexos, ha tenido menos lectores masculinos que otras obras del mismo autor como El melocotón gigante o Charlie y la fábrica de chocolate.

Es verdad que los cuentos con hadas, princesas, caperucitas, blancanieves y bellas durmientes no sólo se admiten sino que integran el canon de la literatura para los más chicos, pero esto ocurre en el transcurso de esa “edad unisex” que podríamos fijar como previa a la escolarización. Después, afortunadamente, las chicas pueden leerlo todo, y los hombres, por desgracia, sólo una parte.

También contó muchas veces que la idea de Harry se le apareció durante un viaje en tren y que enseguida se le sumaron sus compañeros: Ron, Nearly Headless Nick, el gigante Hadgriv y el fantasma Peaves. Todos hombres y bien dotados para la aventura.

Es así, ni la inteligente y sabihonda Hermione ni la justa y bondadosa vicedirectora Minerva McGonagall estuvieron entre los pioneros. (Esto de adjetivar por demás a los personajes femeninos es una marca de fábrica de Rowling.)

Cuando Hermione aparece por primera vez, Harry y Ron ya se han hecho amigos “con esa complicidad tan espontánea y lacónica de los varones”. Hermione tiene “voz mandona”, es pedante, expone todo lo que ha leído sin que se lo pregunten y pretende imponer sus opiniones; constantemente asume desafíos imposibles –como cuando usa el reloj del tiempo para poder ir a más clases que las que caben en 24 horas– y destinados a fallar. Su inteligencia, superior a la de sus amigos, y su lealtad, la rescatan –a medida que avanzan los libros– del ridículo y del rechazo que merece.

Las causas justas y perdidas son promovidas por las mujeres. Y fallan, por errores en la implementación y por el poco interés que generan en los varones. Es Hermione, por ejemplo, quien decide fundar la asociación P.E.D.D.O (Plataforma Élfica de Defensa de los Derechos Obreros) para mejorar la situación laboral de los elfos domésticos. Harry y Ron lamentan sus roles de secretario y tesorero mientras los elfos demuestran que no tienen la menor intención de liberarse. P.E.D.D.O. (en inglés “SPREW”, que significa “vómito”) se disuelve luego de haber causado muchos problemas y ningún beneficio. ¿La autora ridiculiza a su personaje o simplemente denuncia una realidad? Depende de sus lectores y lectoras.

Es posible que el ingreso del grupo de las chicas se deba al mandato de la “corrección política”. Pero hay algo más: una exquisita sintonía que Rowling tiene con lo que espera, desea y está preparado a escuchar su público lector. Es así, los personajes hombres liderarán la acción hasta el último minuto y serán los menos ridiculizados, los que no lloran por cualquier cosa ni sufren ataques de nervios. La narración mantendrá hasta el final algunos tics, sobre todo esto de caracterizar a cada personaje femenino por la voz chillona, mandona, histérica, gritona, aguda o nerviosa. Pero difícilmente Harry Potter habría llegado tan lejos si, como ocurre en la literatura del género, la amplia variedad de caracteres femeninos decisivos e interesantes –como Luna Lovegood, la niña de mirada perdida capaz de creer en diez cosas imposibles antes de terminar el desayuno– no hubiera estado aquí.

Todos quisiéramos saber la fórmula –recordemos a Isabel Allende probando con La ciudad de las bestias– para tanto interés –más de 300 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo–; por lo pronto, se puede aventurar que de algo vale esta habilidad para combinar la tradición –con todo lo conservador que esto implica– con las nuevas maneras de entender el mundo, lo que incluye, por ejemplo, un lugar más activo de la mujer. Con todo lo poco revolucionario que esto mismo implique también.

Una infidencia: en el último libro que acaba de aparecer en inglés se revela cuál de todas las chicas será el amor de Harry y se quedará con él hasta el final. Notaremos, cuando llegue la versión en español y cuando releamos en busca de las muchas pistas que la autora fue dejando como si de una telenovela se tratara, que de todas, la elegida es la que más se ha librado del descrédito y del maleficio de los estereotipos.

LHermione, tan inteligente como pedante y mandona. Genny, pasa desapercibida pero no bien se la nombra los problemas se diluyen.

El cupo literario femenino

Es un hecho que la mayoría de las ideas que solucionan los problemas provienen de alguna mujer, pero la acción siempre es llevada a cabo por Harry y por el director del colegio, Albus Dumbledor (que aunque murió en el sexto tomo, a su manera, reaparece en el séptimo libro).

Las mujeres podrán ser terroríficas como la profesora Dolores Umbridge a quien el fanático de Steven King que hace un tiempo rogó para que Harry no muriera, la comparó con Hannibal Lecter. Pero esta mujer pequeña y modosa que a puertas cerradas disciplina a sus alumnos obligándolos a lacerarse con una pluma mágica, es como todas, instrumento de un mal mayor, ya sea la burocracia con su mayoría jerárquica masculina o la confianza en una raza superior representada por “El que ustedes ya saben”.

Gracias a Rowling, las chicas integran al equipo de quidditch –deporte equivalente al fútbol de la vida real–, tienen cargos jerárquicos en el gobierno, en el colegio, plazas en la sala de profesores.

Si se mira con atención, se verá que cuando les toque jugar serán franca minoría y por cierto bastante intrascendentes. Cuando llega el turno de la música, la banda de rock tiene cuatro integrantes masculinos y es un éxito masivo. Ellas también cantan, Celestina Warbeck entona melodías tales como “Un caldero lleno de amor fuerte y caliente” y “Has encantado mi corazón” y es escuchada para burla de muchos por la perfecta ama de casa que es la madre de Ron. Las mujeres escriben, pero hay muchos menos libros de ellas en la bibliografía y en general los títulos son del estilo “Mi vida como muggle”. Tal vez uno de los personajes más representativos de la mirada de Rowling –y del público– sea la periodista de prensa amarilla Rita Skeeter, que volverá a aparecer en el final de saga: “Me encanta este personaje, es moralmente horrible, pero admiro su fuerza”.

Podríamos decir que Harry Potter cumple con una especie de cupo literario femenino. Son menos pero están, cuando ocupan ciertos cargos son tan corruptas como ellos, tienen defectos de género pero cuando son buenas en algo, son mejores.

Nos guste o no, Harry Potter es, como ha dicho Marisa Avigliano, lo mejor que la literatura actual ha sabido dar, lo que mejor se ha escrito para niños Y niñas contemporáneos. Una obra conservadora y a la vez absolutamente novedosa en relación a sus predecesores y contemporáneos a los que roba, olvida y recicla.

Conclusion: vale lo que pesa

Bueno, no es cierto que Rowling haya seguido al pie de la letra todas las leyes elementales del mercado editorial.

“Yo sabía perfectamente que el número adecuado para atraer al público infantil no podía sobrepasar los 40.000 caracteres. Y mi libro tenía 90.000. Lo tipeé a un solo espacio pero se dieron cuenta igual y tuve que volver a tipearlo con el interlineado correcto.”

El tamaño del libro que ha crecido de 300 páginas del primer tomo a 756 del séptimo, es una de las apuestas si no innovadoras al menos arriesgadas, que dieron buenos resultados. Por supuesto, ya existe el médico, en Washington, que advierte en una publicación de circulación científica que el peso y la cantidad de páginas de Harry Potter está causando migrañas en niños de entre ocho a diez años que leen, aparentemente sin pausa. El dolor cesa cuando el libro termina, dice él.

Autora: Liliana Viola
Fuente: Página/12

‘Harry Potter and the Deathly Hallows’ se llevará al cine en dos películas

Posted in General with tags , , , on Març 13, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Harry Potter and the Deathly Hallows’, la séptima y definitiva entrega de las aventuras del mago más popular de la literatura actual, será llevada al cine en dos películas que se estrenarán en noviembre de 2010 y mayo de 2011, respectivamente.

Según adelantó hoy la edición digital del rotativo Los Angeles Times, los estudios Warner Bros y los productores de la franquicia, basada en los personajes de la escritora británica J.K. Rowling, anunciarán mañana, jueves, que pretenden convertir esa obra en dos películas que se estrenarán por separado.

Pensamos que la mejor manera de hacerle justicia al libro, y a sus seguidores, es extender la adaptación de ‘Harry Potter y las Reliquias de la Muerte’ y estrenar la película en dos partes,” dijo Jeff Robinov, presidente de Warner Bros. Pictures Group, en un comunicado. La entrega “‘Las Reliquias de la Muerte’ es tan rica, la historia es tan densa y se resuelven tantas cosas que tras discutirlo con Jo llegamos a la conclusión de que se necesitaban dos partes para hacerle justicia,” explicó el productor David Heyman, quien llevó la adaptación a Warner en 1997.

Las cintas llevarán por nombre, simplemente, ‘Harry Potter and the Deathly Hallows: Parte I’ y ‘Harry Potter and the Deathly Hallows: Parte II’, según dijo al periódico el productor David Heyman.

El director David Yates, que ya se hizo cargo de las tareas de realización en ‘Harry Potter and the Order of the Phoenix’ y ‘Harry Potter and the Half-Blood Prince’ -en producción-, volverá a ponerse tras las cámaras para dirigir estos dos filmes, que se rodarán de forma continuada.

El escritor Steve Kloves será el encargado de redactar el guión, una tarea que ha realizado en siete de las ocho cintas de la saga.

Fuente: Reuters, Terra, La Vanguardia, Telecinco

Crítica: Harry y sus padrinos

Posted in General with tags , on febrer 25, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

SI uno escribe algo crítico de una obra que triunfa en todo el mundo con casi toda probabilidad en contra le caerá una etiqueta al lado en la que puede leerse: resentimiento y envidia y si se superase la prueba tal vez sería otro el doblez que clamara friki o inadaptado, incluso antisistema. Así se resuelve cualquier chaparrón que pueda recibir una apisonadora editorial y mercantil tan grande como el último libro de Harry Potter. Viene a cuento el apósito anterior porque no daba crédito el jueves pasado ante el televisor, en uno de mis contados encuentros recientes con el electrodoméstico más disparatado y chabacano, en el momento en que el informativo de mediodía de TVE dedicaba varios minutos a la forzada explicación de que se entregaba para su venta la última publicación de la saga Harry Potter. No daba crédito. Qué ímpetu y dechado de elogios para un servicio privado con la loa de la publicidad (entreverada con descaro en la información) de un medio público. Luego ya me movía el interés y zapeé en busca de las mismas consignas en donde quiera que pude hallar información. Era una noticia, evidentemente, cuando en realidad era una campaña publicitaria de un gran negocio.Si el mismo denodado interés moviera en horario de máxima audiencia a la práctica de hablar de otras publicaciones, los índices de lectura tan escasos, mejorarían. Ojo, lo del joven mago en sí no es mal libro. Tal vez la promoción sea el mejor cauce para provocar la llamada lectora y no los programas a los que cazarlos para su visión es una verdadera aventura en el embrollo de la programación o son secuelas insoportables de onanistas mentales con un grupete de amiguillos afectos hablando de idioteces. El efecto que producen estos engendros, sin lugar a dudas, es el contrario al deseado.No olvidemos que detrás de la saga del joven mago de Hogwarts existe un márketing (des)proporcional que va desde las editoriales, a la todo poderosa industria cinematográfica, póngase por caso la Warner. Expondré algunas cifras después de un rastreo en Internet y entenderemos el alcance de lo que puede llamarse publicidad. La entrada Harry Potter contiene ciento cincuenta y dos millones, es importante recalcar lo de millones, de páginas que comparadas con las de un organismo internacional como la NASA (sesenta y nueve millones) ya hablan por sí mismas. Si las comparamos de forma odiosa con algunos libros relevantes que llevaban siglos de prestigio y conocimiento por parte del público la lectura no ofrece dudas: El Quijote (seis millones), Hamlet (veintiún millones); o diversos autores de libros muy comerciales: Noah Gordon ( un triste cuatrocientos mil), Frederic Forsyth (apenas ciento ochenta mil). ¿Y si nos fuésemos a competidores directos con artillería pesada también en lo que respecta a publicitación de las novedades? Encontraríamos registros abrumadores: Astérix (con peli reciente en el mercado dos escasos milloncetes) y Tintín (un insignificante setecientos mil).Las cifras son muy frías, pero hablan con claridad meridiana, en este caso, de la situación casi aplastante del lanzamiento de un libro como Harry Potter con los más avanzados criterios de mercadotecnia al servicio de una venta. Nos lo corroboran opiniones hagiográficas por doquier de adolescentes de institutos privados y públicos, incipientes lectores que comenzaron su amor a las letras por la magia de Harry, adultos que retomaron el gusto por la lectura al calor de las loas de sus vástagos abstraídos con las historias de Ron y Hermione. Tal vez la publicidad sea en realidad eso, magia potagia. Decía el ingenioso y admirado autor de Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift, que a un genio se le reconocía porque todos estaban en contra de él. No creo que la autora de Harry, J.K. Rowling, haya llegado a tal categoría porque ni siquiera se le contesta su aplastante y archimillonaria condición. Un día de impetuosa nieve, con un amigo escritor, rodeábamos kilómetros y kilómetros de la finca donde vive la escritora camino del norte de Escocia y habló éste en voz alta. «Yo no quiero sus millones, yo querría sus lectores». «Pues yo su padrino», le contesté.

Autor: Manuel Molina
Fuente: Ideal

Harry Potter se despide en español

Posted in General with tags , , on febrer 16, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

El último tomo de la popular saga literaria se publica en español en Estados Unidos y Latinoamérica

Se lanza la versión en español de Harry Potter y las reliquias de la muerte, la séptima y última entrega de la saga de fantasía de la escritora británica J. K. Rowling, que narra las aventuras del joven aprendiz de mago y sus amigos, durante siete años de formación en un colegio de magia y hechicería.

La edición en español, que se sale a la venta simultáneamente en Estados Unidos, Latinoamérica y España, es de alrededor de un millón y medio de ejemplares y distribuida por Ediciones Salamandra, de España. “La traducción fue de Gemma Rovira Ortega, quien también tradujo los volúmenes cinco y seis.

A partir de su trabajo se realizaron dos adaptaciones para Latinoamérica, una en Argentina y otra en México”, explicó a Hora Hispana Virginia de la Vía, responsable de la comunicación de la casa editorial española.

Entre las creencias más extendidas en torno de las aventuras de Harry Potter sobresale la que señala a la obra como dirigida “sólo a los más pequeños”. Por el contrario, no son pocos los lectores exigentes que también se han vuelto fanáticos de la creación de Rowling. Uno de ellos es el escritor argentino Pablo Toledo, ganador del Premio Clarín de Novela en 2000. “El primer libro me lo regaló mi esposa en un cumpleaños. Lo agarré esa misma noche, cuando se fueron los invitados y lo terminé de leer a las siete de la mañana. Me pasó lo mismo con los siguientes, los leía sin parar en tres o cuatro días”, asegura Toledo, de 32 años y quien trabaja como periodista en The Buenos Aires Herald, en la capital argentina.

“No creo en las edades para los libros. Cada lector llega al libro adecuado en el momento en que lo necesita y eso cambia de una persona a otra. Pienso que los libros de Harry Potter crecen junto con los personajes y con los lectores. Quizá a los ocho años sea una buena edad para empezar con la serie y que luego cada chico avance a su propio ritmo”, opina Toledo, quien comenzó a leer la obra de Rowling cuando tenía 22 años. A la hora de explicar su fanatismo, este escritor señala que nació con el primer libro, aunque luego se confirmó con otros: “Ocurre que ningún libro de Harry Potter tiene cabos sueltos. No hay tantos escritores que tengan un control tan claro de cada elemento y que sepan manejar la información como lo hace Rowling”.

Con Harry Potter y las reliquias de la muerte concluye una saga de casi 3.700 páginas y siete tomos. Para Toledo, que leyó el último de éstos en inglés, no habría lugar para un nuevo libro. “El cierre de la serie es perfecto y el único que podía tener la historia. Rowling es una heredera del escritor Charles Dickens y de muchos grandes novelistas ingleses. En una página cualquiera de Harry Potter hay más y mejores ideas que en novelas enteras de otros reconocidos autores”, finaliza.

La historia dirá si fue el final de la era Harry o de un fenómeno tan escurridizo como la arena que se escapa de las manos, pero cuya persistencia dejó impactado a más de uno. A unos cuantos, especialmente a los “apocalípticos”, que desde hace más de una década anuncian que el temido huracán de los adelantos tecnológicos no dejará siquiera una hoja de papel de esa entelequia que serán los libros, en un futuro que le muerde los talones al soporte impreso. En este vertiginoso mundo online, en momentos en donde los pontificadores de la globalización ponen el pie en el acelerador para llegar en tiempo y en forma –no se sabe bien a dónde– para no quedarse rezagados o al margen de la comunidad global, la saga de Harry Potter pateó el tablero con un puñado de libracos que superó ampliamente la cantidad estándar de páginas recomendadas en el abecé de cualquier editor promedio. ¿Revolución “modernista”, pero “mágica” y un tanto anacrónica? Quizá. Muchas cosas cambiaron desde la aparición del primer libro, Harry Potter y la piedra filosofal, publicado en castellano en 1999. Para quienes aprueben el “apto físico” y puedan sortear el efecto contraproducente que viene ejerciendo la piroctenia del marketing y la promoción, las peripecias del mago más célebre del mundo hechizaron a esos seres que muchos bienpensantes parecen omitir cuando se debate el futuro del libro: los lectores. Cientos, miles, millones de chicos, jóvenes y adultos hicieron colas larguísimas, año tras año, para comprar el ejemplar que se lanzaba. Los lectores precoces, los más chicos, ganaron centímetros en altura, tal vez también en grosor, crecieron junto con el héroe y quizás, optimismo mediante, hayan incorporado otras lecturas y autores. En la crónica que algunos escribirán o contarán en un mañana no tan lejano, evocarán ese enamoramiento a primera vista con el objeto-libro y con la lectura que probablemente haya empezado con Harry.

La escritora J.K. Rowling piensa con este libro poner fin a la saga de su famoso personaje, aunque ya ha expresado su deseo de escribir una guía enciclopédica de su mágico mundo.

Placer carnal

Más allá de la representación pública –disfrazarse en la previa como alguno de los personajes, organizar equipos de quidditch (el deporte favorito del mundo de los magos)–, lo que debería importar en medio de tanto ruido es esa escena de la esfera íntima, cuando los lectores, en sus cuartos, o en el living, devoran las letras, en silencio, digieren páginas y páginas hasta que los ojos se aturden y piden un breve intervalo. Algunos se entregan con paciencia, otros con el corazón en la boca por el destino de los personajes, pero todos participan de esa ceremonia carnal que implica la lectura. ¿Por qué Harry Potter captura la atención de millones de lectores en épocas en que parece difícil generar impresiones persistentes que provengan de un texto escrito? Silvia Schujer (ver aparte) subraya la atracción que ejerce la aventura para un lector joven, la seducción de lo mágico, la vigencia literaria de los mitos, el deseo de que otros mundos existan.
Pero la identificación con el héroe no responde al patrón “ideal”. Harry, el elegido que deberá destruir al malvado Voldemort para sobrevivir, parece imponerse por sus “imperfecciones” y ambigüedades, como la mayoría de los mortales que leen los libros. El protagonista es un chico huérfano con una cicatriz con forma de relámpago en la frente (el único remanente físico de la maldición de Voldemort), que en el principio de la saga cumple once años y vive con sus crueles y odiosos tíos, que no es excesivamente listo ni atractivo, uno más del montón (aunque en su cotidianidad no existan la computadora, Internet, los mensajes de textos), que va descubriendo cuál es su verdadera identidad y familia, que enfrenta con mucha fuerza de voluntad los problemas que padecerá durante los siete años que pasa en el colegio Hogwarts para completar su formación mágica, que se enamorará de la persona equivocada y que irá adquiriendo conciencia de la muerte. ¿Crecer no implica acaso atravesar por sucesivas y pequeñas muertes? El punto de partida de la saga recuerda la clásica situación de una Cenicienta: un huérfano pobre y desamparado al que todos desprecian. Pero además, en el primer libro se plasmó una de las fantasías infantiles más recurrentes: el temor, la sospecha, de que los adultos y hermanos con los que se convive no son en realidad la verdadera familia.

Telaraña mágica

Rowling tendió las redes de un universo mágico habitado por extrañas criaturas (los dementores o los elfos domésticos), poblado de objetos maravillosos, con leyes y costumbres propias y hasta con gobierno y monedas propios. La máxima institución es el Ministerio de Magia y el Estatuto Internacional del Secreto obliga a todos los magos y brujas del mundo a ocultar la existencia del mundo mágico a los muggles, la gente normal, sin poderes mágicos. No hace falta ser un perfecto paranoico; basta con echar un simple vistazo a la realidad que rodea a cualquier lector promedio para sentir que abundan muggles por todas partes –en las escuelas, en el trabajo, en la calle, en los bares–, que no admiten en sus dietas el menú de lo sobrenatural y que viven bajo los mandatos de lo previsible y racional. La escritora ha logrado ensamblar influencias y tradiciones de la literatura anglosajona (que parte de Tolkien y C. S. Lewis) como si fuera una alquimista a quien los años de oficio y su imaginación prolífica le han otorgado una pericia excepcional para combinar suspenso, misterio, aventuras. “No ha aportado ninguna revelación en el arte de contar historias, no es experimental, no juega con el lenguaje, no es de vanguardia. Tiene la estructura clásica de la novela que suele llamarse ‘del siglo XIX’ pero que en realidad aparece ya perfectamente delimitada por Defoe un siglo antes”, observa Ana María Shua.

Las cifras revelan por si solas el interés que despertó esta serie de 3.700 páginas dividida en siete partes, desarrolladas también a lo largo de siete años en un Londres cercano, donde hay niños que estudian magia y lanzan hechizos, además de volar en escobas. Cuando Rowling creó a Harry Potter era una madre soltera que no llegaba a pagar sus cuentas y ahora su fortuna ronda los 700 millones de euros, según la revista Forbes. El primer libro, “Harry Potter y la piedra filosofal”, luego de haber sido rechazado por doce editoriales, se publicó en 1997 con una tirada de 1000 ejemplares, y su editor le recomendó que en vez de su nombre pusiera sus iniciales para que el ser mujer no le jugara en contra. Desde el principio, el personaje de Harry supo cautivar a los chicos, y la fama que pronto adquirió en todo el mundo fue una demostración que la lectura no había perdido vigencia. La magia de una buena historia produjo un fenómeno editorial: de los siete libros se vendieron hasta ahora más de 350 millones de ejemplares en 65 idiomas (incluidos el latín y el griego antiguo). También se filmaron cinco películas de la saga y la sexta comenzó a rodarse en la Catedral del Gloucester, en el sudoeste de Inglaterra, mientras que en 2009 se inaugurará en Orlando un parque temático que incluirá el castillo de Hogwarts y el Bosque Prohibido.

A esta altura de los acontecimientos, con una pequeña tirada en inglés que llegó en julio del año pasado a las librerías argentinas, a casi ningún fan de Harry le sorprenderá saber que el final más esperado no es tan trágico ni oscuro como muchos suponían. Harry, se sabe, sobrevive, al igual que otros personajes centrales de la saga como Ron y Hermione. En una charla con fans, Rowling reveló el destino final de algunos personajes. Harry se casa con Ginny, la hermana de su mejor amigo, y tiene tres hijos: Albus Severus, James y Lily. Trabajará junto a Ron, en el departamento de Aurors, en el Ministerio de la Magia. Luego de tantos años, es Harry quien encabeza el departamento. “Harry y Ron han revolucionado el departamento –dijo la escritora–. Son ahora expertos. No importa cuántos años tengan ni qué más hayan hecho.” Años después de la batalla de Hogwarts, la escuela de hechicería tendrá un nuevo director.

Mientras que Rowling nunca aclaró si Ron, Harry o Hermione regresarían alguna vez a la escuela para terminar su último año, señaló que lo podía ver a Harry aparecer de vez en cuando para dar una charla en la materia de defensa contra las artes oscuras. La creación de este mundo tan poderoso –que ha logrado revertir la fatiga que había en la literatura infantojuvenil anglosajona, y que en la Argentina se abrió paso sin necesidad de la escuela– no se agota con el final, aunque sea difícil vencer la pulseada contra la melancolía y se necesite tomar una distancia saludable para releer las inscripciones que ha dejado Harry en nuestra época. Se cierra la puerta del fenómeno mediático –las largas colas, el nerviosismo y la desesperación que despertaba cada nueva dosis de Potter–- que arrancó hace once años en Inglaterra (1997) y nueve en la Argentina (1999), cuando comenzó a publicarse la saga. Pero aún hay muchas ventanas abiertas por donde asomarse a una historia que, curiosamente, en tiempo presente, logró convertirse en el primer clásico de la literatura universal.

Electrizante de principio a fin. Para quien quedó defraudado con el libro número seis, el séptimo y último de la serie de Harry Potter tiene todos los complementos para quedar satisfecho de magia y aventura. Harry Potter y las reliquias de la muerte atornillará al sillón con libro en mano a cualquiera que haya seguido hasta esta instancia al mago de Hogwarts. Asegura noches de desvelos, compromisos dejados para después, olvidos voluntarios y mucha emoción.
Harry Potter llega a su fin con una gran producción de J.K Rowlling que no defrauda.

La autora mezcla en la historia una alta dosis de magia y aventura, y resalta los valores de la amistad, la lealtad y la valentía. El mago adolescente se enfrenta a una difícil misión encargada por el difunto director de Hogwarts, Albus Dumbledore, y al inevitable tête à tête con el Innombrable, Lord Voldemort.

Una vez más, Harry Potter contará con los invalorables aportes de sus fieles amigos, Ron Weasley y Hermione Granger, además de los miembros de la Orden del Fénix, la familia Weasley y varios de los compañeros de Hogwarts.

El protagonista tendrá una dura tarea por delante, peligrosa, con ribetes heroicos. Del sencillo libro para niños que fue el primer tomo de Harry Potter, poco queda en el séptimo, donde la muerte rodea cada acción del mago.

En la última entrega de la serie quedará en claro cada situación, cada vericueto del entramado de la vida y obra de Harry Potter y de su entorno. Nada está librado al azar; bien dijo la autora que pensó la historia desde un principio. En Las reliquias de la muerte el lector se dará por satisfecho.

Quien desee guardar la emoción para el último capítulo, que se tape los ojos. El que quiera un adelanto, que preste atención.

En ‘Las reliquias de la muerte’, Harry ha cumplido los 17 años y se muestra más maduro que en entregas anteriores. El director del colegio Howgarts de Magia y Hechicería, Albus Dumblemore, ha muerto y él se siente triste y deprimido, también acosado por los Mortífagos, los secuaces de Valdemort. Para despistarlos, la Orden del Fénix convierte a una serie de personajes en ‘harrys’ falsos. La banda del villano descubre al Potter auténtico, que tiene que huir al bosque. Allí se encuentra con sus amigos Ron Weasly y Hermione Granger, que reciben el legado de Dumblemore del ministro de Hechicería. Las reliquias de la muerte son tres objetos legendarios que garantizan la inmortalidad. Entre ellas se encuentra la Varita de Saúco, que jugará un papel capital en la última batalla entre Harry y Voldemort.

Concebido en un tren

El grupo de amigos se refugia en Howgarts, mientras que las fuerzas del malvado atacan el colegio. Finalmente Voldemort se encuentra con Harry en el Bosque Prohibido. El chico parece muerto, pero no lo está, aunque el lord lo lleve a la escuela como si portara un trofeo. Después empieza otra batalla, de la que resulta la muerte de uno de los dos contendientes y así el punto final a la saga.

El chico se ha hecho mayor, ha terminado la instrucción en Howgarts y, de sobrevivir, tendría que entrar en la universidad, un movimiento al que se ha negado Rowling. Aquella mujer que se imaginó al personaje en un tren entre Manchester y Londres ha ganado unos 800 millones de euros gracias a él y se niega a estirarlo sin fin.

En Harry Potter y las reliquias de la muerte la serie alcanza su cénit narrativo y vital en varias fases de la novela. A diferencia del sexto volumen en el que la acción (o más bien la falta de ella) llegaba casi a exasperar, en la séptima entrega no hay tiempo para el respiro, si exceptuamos los cuatro o cinco capítulos centrales. Episodios en los que, sin embargo, suceden cosas que ayudan a preparar la batalla final.
Si en el sexto libro, Rowling introducía con notable acierto los horrocruxes, en este último, la búsqueda de estos “fragmentos del alma” de Voldemort se convierte en una aventura infinita y trepidante en la que no hay tiempo ni para plantearse cuál será el siguiente paso que tomarán los protagonistas. Sea porque había bastantes círculos abiertos que tenía que cerrar la autora, algo que logra de una manera sobresaliente, o por querer hacer un final a la altura de las grandes aventuras de la literatura, lo cierto es que si algo destaca de Las reliquias de la muerte es que ya empieza con un ritmo vertiginoso (en apenas 50 páginas ya se pueden contar las primeras víctimas mortales). Si a todo esto se le añade una brillante batalla en Hogwarts en la que sin incorporar ningún elemento nuevo se construye una escena tétrica, angustiosa pero apasionante en la que el final, a estas alturas, es de sobra conocido por sus fans, no hay mucho más que decir. Aunque los pottermaniacos seguro que tienen una objeción que realizar a este último libro y es precisamente que ya no habrá más Harry Potter.

Fuente: Red Aragón, Hoy, La FM, El Comercio On Line, Observador, Daily News, Página/12 (2), La Nación, Metro, El Mercurio, Terra (2, 3, 4), Vanguardia, El País, Terra, La Rioja, El País Digital, Milenio, Diario de Sevilla, El Diario (2), La Opinión de Murcia, ABC, Las Provincias, El Comercio, Noticias de Navarra, La voz de Galicia, La verdad, El Correo Gallego, Mi Ciudad Real, Faro de Vigo, El Diario de Pontevedra, El Periódico, Las Provincias