Arxivar per J.M.G. Le Clezio

Descubriendo a un desconocido

Posted in General with tags , on Desembre 9, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

El Nobel al que casi nadie ha leído. Así empezaban muchas semblanzas que presentaban a J. M. G. Le Clézio, ese desconocido para el gran público. Para paliar esa laguna, la maquinaria editorial se ha puesto en marcha con menos ímpetu de lo que lo haría con un autor de más popular reconocimiento. Así Tusquets, la única editorial en castellano que hasta el momento había hecho una apuesta más decidida por el escritor, se aprestó a reimprimir La cuarentena y El pez dorado y a lanzar –acaban de llegar a las librerías– Onitsha y Desierto, dos novelas de vocación y localización africanas, en las que se entrecruzan, tanto los mitos telúricos de la zona, como una profunda crítica a la colonización. La misma editorial anuncia también para la próxima primavera la aparición de su última novela, Ritournelle de la faim, una obra que está inspirada en la figura de su madre y el libro cuya presentación le sorprendió en París al mismo tiempo que la noticia de su designación al Nobel de Literatura.

Adriana Hidalgo Editora, un sello argentino ya apostó en su día por El africano, la versión en castellano de uno de los libros más celebrados y más íntimos –recrea la historia de su abuelo– del autor.

La otra orilla lanza ahora El buscador de oro y Viaje a Rodrigues, que son dos historias de aventuras enmarcadas en la isla Mauricio, un lugar sagrado de su literatura y el que marcó como mito su vocación errante.

Aunque no sea una novedad, aún es posible encontrar el debut literario (1963) de Le Clézio. El atestado (Cátedra) es una incursión en el nouveau roman entonces imperante que le valió el reputado premio Renaudot.

Fuente: La Voz de Asturias

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Un siglo catalán y cuernovacuno

Posted in General with tags on Octubre 15, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Como suele pasar con el premio Nobel de literatura, el otorgado a Jean Marie Le Clézio motiva la polémica de si debiera haber sido otro el designado. Tonto debate, los académicos de la sueca trabajan el año entero, seleccionando a unos 200 autores, según zonas de origen e idiomas. Son procesos largos, con candidatos que duran o se esfuman. Así, al fin pesa el aleatorio valor del creador, la tendencia literaria e ideológica de quienes lo apoyan, los pactos, las presencias e influencias culturales y nacionales en juego, su radio planetario. Sin duda no a gusto de todos. A mí, pongamos, Le Clézio me interesa poco. Conozco novelas suyas, fue vanguardista y es convencional. Coincidí un ápice con él, es culto, elegante, mesurado y amigo de Ben Jelloun. Escribe muy correcto pero también como pasado por lejía. Sus sensaciones, paisajes, aventura transatlántica y humanismo ideal son librescos, carecen de singularidad y expectación. Aunque me parezca igual la literatura francesa del último medio siglo. Vila-Sanjuán me alaba el matizado Modiano, pero no me animo. O sea, que acaso el problema es mío, pero diría que el francés acaba en lengua más de reflexión que de emoción. En historia y ensayo sigue en primera línea, pero la prosa de Chateaubriand, Hugo, Michelet, su vigoroso engarce en y con el mundo, se ha casi diluido, ¿Tournier o Gracq se salvan? Camus ya padecía esa leucemia; Mauriac, no. Y aquí cada Nobel suscita una pseudopolémica provinciana, la de que no recae en Catalunya. Pero temo que nunca ocurrirá, el galardón no se otorga a estados, y menos a regiones, sino a escritores. Pero nosotros no captamos que el autor es el elemento máximo del evento, y que la política en hondura representa menos que la literatura. Sin que la universidad apenas la observe. Entonces esta y la lengua en España resultan ignoradas o detestadas. Y en Barcelona o Baleares instrumentalizadas por burócratas que se imaginan héroes. Para los que el Institut Ramon Llull organiza saraos externos, aunque den algo de comer a varios actores, aplaudan un libro y muestren unas pinturas. Pero dejan a los escritores como estaban, enrocados. Así pasó en Frankfurt y pasa por segunda vez en México, ¿nos leen en Cuernavaca (aunque en España no lo hagan ni traducidos al cuernovacuno), y de allí al mundo? Seamos sinceros. Aquí cada autor y editor debe apañarse, como un siglo atrás. Y no me quejo, explico; tengo fe en mí y creo que escribir es vivir doble. En paralelo al Nobel. Y edito ahora otra novela, versiones de más libros al castellano, alemán, griego, indi, francés. Estoy en el catalán por enraizamiento idiomático y genético; como Le Clézio en el ámbito francés, aunque también lo critique. Se trata de existencia, no de esencias. Pero Francia es alta y Catalunya para el escritor un fiasco.

Autor: Baltasar Porcel
Fuente: La Vanguardia