Arxivar per Mortadelo y Filemón

Mortadelo y Filemón dan el do de pecho en un musical

Posted in General with tags , , , on Agost 25, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Con sombrero de vaquero y una pistola en la mano, Mortadelo entra en el escenario dispuesto a ajustar cuentas con su eterno compinche de aventuras. Filemón se disculpa por haberse enamorado de la misma chica que su amigo, el mago del disfraz. Y en lugar de acabar a tiros, la escena concluye en un melodioso dúo musical…

Un total de 50 años después de haber nacido para hacer leyenda en la historia del cómic español, las más famosas criaturas del dibujante Francisco Ibáñez dan el do de pecho en un espectáculo cuyas funciones se inician mañana en el teatro Tívoli de Barcelona. La poderosa voz de Mortadelo emana de las cuerdas vocales del actor Jacobo Dicenta, a quien da la réplica Juan Carlos Martín.
Bajo la supervisión del director del musical Ricard Reguant, la compañía apuraba estos días los ensayos del montaje, que tiene un presupuesto de cuatro millones de euros. Entre artistas y técnicos, la obra ocupa a unos 100 profesionales y los efectos especiales, como vuelos escénicos, golpes, proyecciones, imágenes en tres dimensiones o los numerosos cambios de vestuario explican la complejidad del montaje, producido por Mucho Ruido y Zebra Producciones. La banda sonora, en directo, la componen 50 populares canciones de los años sesenta, setenta y ochenta del pasado siglo, con dirección musical de Joan Enric Garde.
Junto a los entrañables agentes, por la función desfilan otros personajes de Ibáñez, como Rompetechos, el Profesor Bacterio o Pepe Gotera y Otilio. La producción, que en julio se presentó en Oviedo, permanecerá en Barcelona toda la temporada. A finales de 2009 recalará en Madrid. Las aventuras de Mortadelo y Filemón se han publicado en 180 álbumes, traducidos a 10 idiomas, con 150 millones de ejemplares vendidos y versiones televisivas y cinematográficas. Carlos Martín y Juanvi Pozuelo firman el guión del espectáculo, cuyo subtítulo, The miusical, da una idea del tono cómico y desastrado que se ha buscado para este cómic escénico.

Autora: Belén Ginart
Fuente: El País

Anuncis

Mortadelo y Filemón esperan a Kusturica

Posted in General with tags , on Juliol 15, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

El cine de Emir Kusturica ejemplifica como pocos el triste devenir de cierto cine de autor europeo. Encumbrado por los festivales de primera fila en los años ochenta y noventa (dos Palmas de Oro en Cannes por Papá está en viaje de negocios y Underground, un premio al mejor director por El tiempo de los gitanos), el cineasta serbio emprendió a partir de Gato negro, gato blanco una peligrosa deriva autoconsciente que se apartaba cada vez más del trasfondo político, lírico y simbólico de sus primeros títulos, que leían en clave de parábola y con cierta tendencia al exceso muchos de los sangrantes conflictos nacidos de las guerras entre países de la antigua Yugoslavia, para quedarse únicamente con esa superficie formal barroca, iconoclasta, caótica y circense (felliniana, se atrevían a decir los más entusiastas) que convertía su cine en una especie de fiesta continua protagonizada por músicas zíngaras de bodas y funerales, personajes estrafalarios en permanente delirio y otros animales de granja.Si ya la anterior La vida es un milagro y su corto incluido en la cinta colectiva All the invisible children daban síntomas de agotamiento por saturación, extenuación y autoparodia, Prométeme, que salió escaldada de su incomprensible presencia en la sección oficial de Cannes de 2007, pone aún más en evidencia a un cineasta convertido en una especie de marca comercial de sí mismo (nótese que su última película, el documental sobre Diego Armando Maradona, viene firmada como Maradona by Kusturica), un autor en franca decadencia que parece haber apostado por un cine de tics y autocitas muy reconocibles para un público que parece contentarse ya con ese aire folclórico del world cinema de buen rollito, divertido (sin pasarse) e inofensivo. Prométeme abraza sin disimulos el molde de la fábula para contar una insustancial aventura de iniciación protagonizada por un joven granjero que decide cumplir el deseo de su abuelo de ir a la ciudad a vender una vaca, comprar un icono de San Nicolás y encontrar una buena esposa. Convencido de ser el director más gracioso y gamberro al otro lado de los Balcanes, el serbio dibuja una larga e interminable secuencia de escenas cómicas que reescriben el viejo slapstick del cine mudo con una estética de dibujo animado a través de una serie de gags y tipos que juraríamos haber visto ya una en sus películas anteriores. Con semejantes credenciales, Kusturica se postula así como el director ideal para la próxima entrega de las aventuras de Mortadelo y Filemón. Llegado el momento, será necesario tener a mano una caja de aspirinas.

Fuente: Diario de Sevilla

Teatro Campoamor acogerá estreno del musical ‘Mortadelo y Filemón’

Posted in General with tags , , on Abril 21, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Estreno del musical ‘Mortadelo y Filemón’, que se sumará a los actos conmemorativos del 50 aniversario de la publicación de las primeras historietas de los personajes creados por Francisco Ibáñez.

La dirección del montaje corresponderá al escenógrafo catalán Ricard Reguant, responsable de musicales como ‘Grease’, ‘Cantando bajo la lluvia’, ‘West Side Story’ o ‘The Rocky Horror Show’, y la producción correrá a cargo del presidente de Zebrastur, José Velasco, indicaron a Efe fuentes próximas al productor asturiano.
El espectáculo que recreará las aventuras de los agentes de la TIA, protagonistas del cómic más vendido en la historia de España, se planteará como un espectáculo para todos los públicos que combinará música de diversos estilos de las décadas de los años 60, 70 y 80.Tras su estreno en el Teatro Campoamor de la capital asturiana, el musical ‘Mortadelo y Filemón’ podrá verse posteriormente en los escenarios de Madrid y Barcelona.’Mortadelo y Filemón’, la historieta más célebre creada por Ibáñez, cumplió sus bodas de oro en enero de 2008 y se han publicado alrededor de 180 álbumes en diversos formatos y editoriales.El dúo de desastrosos agentes de la T.I.A. vio la luz el 20 de enero de 1958, en una historieta de una página que apareció en la revista Pulgarcito bajo el título ‘Mortadelo y Filemón, Agencia de Información’, después de que Ibáñez dejara su trabajo en un banco y fuera contratado como dibujante por Brugera.Mortadelo y Filemón se han paseado por el filo de la actualidad en aventuras como ‘La crisis del golfo’, ‘Barcelona’ 92′, ‘Maastritch. ¡Jesús!’, ‘Las vacas chaladas’ o ‘¡Llegó el euro!’, tal y como refleja el ‘Gran Libro de Mortadelo y Filemón’, publicado por Ediciones B con motivo del cincuentenario.Tras vender más de 150 millones de ejemplares y ser traducidos a más de diez idiomas, las historietas de Ibáñez han sido llevadas también a la televisión y al cine, en el que este año se estrenó ‘Mortadelo y Filemón. Misión salvar la Tierra’, de Miguel Bardem.La primera entrega de sus aventuras en la gran pantalla, ‘La gran aventura de Mortadelo y Filemón’ (2003), de Javier Fesser, se convirtió en una de las películas más taquilleras en la historia del cine español al recaudar 22,3 millones de euros

Fuente: Terra

Los detectives salvajes

Posted in General with tags , , on Abril 12, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

NINGÚN DICCIONARIO de literatura española menciona a Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936), pese a que este es uno de sus escritores más populares, y tal vez el más vendedor. Sin embargo, con el quincuagésimo aniversario de su principal contribución, la historieta Mortadelo y Filemón, algo de ese prejuicio atávico que considera a la historieta una forma menor de literatura, y que aún domina entre quienes escriben las historias literarias, parece ceder ante la evidencia de que Ibáñez es el heredero involuntario de Enrique Jardiel Poncela y Ramón María del Valle-Inclán, y es el gran escritor oculto de la literatura española reciente, y su mejor satirista.

LA INFANCIA.

El veinte de enero de 1958, la popular revista infantil Pulgarcito publicó por primera vez la tira cómica Mortadelo y Filemón, agencia de información. Sus personajes eran una parodia del detective Sherlock Holmes y su asistente Watson, pero su trasfondo eran la miseria no sólo material, el catolicismo asfixiante y la dictadura de la España de la época. Pulgarcito era una publicación de Bruguera, una editorial cuyo éxito en esa década y en las siguientes se basó en la multiplicación de las publicaciones, la producción masiva y el rechazo a toda innovación. La serie comenzó como un producto típico de la factoría: una página en blanco y negro con un dispositivo narrativo de presentación, equívoco y desenlace: un cliente encargaba cierta misión al jefe de una agencia de detectives -Filemón- pero en el cumplimiento de esta se producía algún equívoco, Filemón y su empleado Mortadelo fracasaban y todo acababa con la persecución a los detectives por parte del cliente enfurecido.

Antes y después de Mortadelo y Filemón, Ibáñez había creado otros personajes para Bruguera como La familia Trapisonda, un grupito que es la monda – era habitual que las historietas llevaran un pareado por título-, El doctor Esparadrapo y su ayudante Gazapo, Doña Pura y doña Pera, vecinas de la escalera, y Rompetechos, entre otros, aparecidos en Pulgarcito, Tiovivo, El DDT, Can-Can, El campeón de las historietas y El Capitán Trueno, entre otras revistas. El uso de estereotipos le permitía al autor aprovechar el poco espacio del que disponía, pero limitaba también las posibilidades narrativas, minando la eficacia de estas historietas, que hoy se leen con interés pero sin demasiado placer. Fue este mismo problema el que persiguió a Mortadelo y Filemón durante algo más de diez años. Durante ese tiempo, Ibáñez perfeccionó sus dotes como narrador extendiendo las historietas de una a cuatro páginas, abandonó el angulismo, rigidez y caricaturismo que había caracterizado su estilo gráfico y pasó a adoptar las redondeces y plasticidad de su obra “madura”. Sobre todo, aprendió las lecciones del cómic belga.

LA MADUREZ.

En 1969, por fin, Ibáñez convenció a Bruguera de adoptar el formato del álbum y publicó el primero de ellos, El Sulfato Atómico. Mortadelo y Filemón ingresaron a una institución que parodiaba a la CIA, la T.I.A. (Técnicos en Investigación Aeroterráquea), y se incorporaron otros personajes relevantes como el Superintendente Vicente o El Súper, quien suele asignar a Mortadelo y Filemón sus misiones, y el Profesor Bacterio, cuyos inventos nunca funcionan pero de los cuales dependen los personajes. El autor abandonó la parodia de la novela policial inglesa -que de todas formas había perdido popularidad- y su referente fueron a partir de ese momento los filmes de espías a la manera de James Bond. En ese punto, Ibáñez se decantó también por un tipo de realismo exagerado hasta lo irreconocible. Su estilo incorporaba al equívoco recursos como el humor absurdo, los juegos de palabras, hacer avanzar la historia mediante repetición y acumulación, la saturación de la viñeta con chistes visuales independientes de la acción principal y la utilización literal de las frases hechas en las que consiste gran parte del lenguaje coloquial en España, en lo que el autor es un maestro.

En la década de 1970, Ibáñez creó algunos álbumes considerados los mejores de su producción, además de hitos de la historieta española, como ¡Valor y al toro!, Contra el “Gang” del Chicharrón, El caso del bacalao, Chapeau el “Esmirriau”, El atasco de influencias y La máquina del cambiazo. En esa misma década, los personajes tuvieron por primera vez su propia publicación, Mortadelo, a la que le seguirían otras. La pérdida de peso de la censura durante ese período permitió también al autor aumentar las proporciones de salvajismo y violencia física desorbitada y absurda que son parte de su estilo, e incorporar elementos satíricos, con lo que la serie ganó en comicidad y potencia subversiva al mostrar a España como un país atrasado y miserable cuyas instituciones, e incluso la misma T.I.A., son ineficientes y corruptas. Filemón, el jefe incapaz, y su subordinado Mortadelo, inteligente pero vago, satirizan un aspecto de la vida laboral española conocida por muchos lectores, de allí su éxito no sólo entre el público infantil.
Este éxito llevó también al comienzo de su andadura internacional durante la década de 1970: las historietas de Mortadelo y Filemón han sido traducidas ya a quince idiomas y gozan de enorme popularidad, en especial en Alemania.

LA VEJEZ.

En 1985, Bruguera entró en suspensión de pagos. Ibáñez, que se marchó a Grijalbo, perdió el control de los personajes, que la editorial había registrado como propios, y entre 1986 y 1987, Mortadelo y Filemón fue escrita y dibujada por un equipo anónimo de manera industrial y sin que su autor recibiera remuneración alguna. En 1987, el Grupo Z compró los fondos de la antigua editorial Bruguera y creó Ediciones B, con la que el autor llegó a un acuerdo para la explotación de los personajes. El resultado de este cambio de manos fue, curiosamente, beneficioso para el autor, quien a partir de ese momento publicó algunas de sus mejores historietas: ¡Pesadilla…!, Dinosaurios, El Racista, El tirano, Parque de atracciones, ¡Misión Triunfo!, Los cacharros majaretas y El UVA (Ultraloca Velocidad Automotora), entre otros.

En 1994, Ibáñez recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona por el conjunto de su obra, un reconocimiento al que se le sumó en 2002 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que otorga el gobierno español. Estas distinciones contribuyeron a echar luz sobre una obra cuya popularidad no ha decaído en el último medio siglo y, por el contrario, parece haber ganado nuevo impulso en los últimos tiempos con la adaptación cinematográfica de Javier Fesser La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003), a la que se le suma ahora Mortadelo y Filemón-Misión: Salvar la Tierra (dir. Miguel Bardem, 2008).

En su último álbum hasta el momento, ¡…Y van 50 tacos! (2007), una inspección interna en la T.I.A. pretende averiguar quiénes entre los agentes se encuentran todavía en condiciones de cumplir sus servicios y cuáles deben ser jubilados o despedidos. Mortadelo y Filemón se ponen a la tarea de resolver un caso de corrupción inmobiliaria con la finalidad de demostrar su valía pero se ven envueltos en terribles accidentes debido a que están viejos y llenos de achaques: gota, lumbago, ciática, etc. Sólo la participación del inspector de la T.I.A. en el caso de corrupción los exime de ser despedidos pero, hasta ese punto, Mortadelo y Filemón tienen que batallar contra la vejez, que es irreversible.

Fuera del mundo ficcional, con trescientos diecisiete títulos publicados hasta 1986 -la cifra actual, entre reimpresiones y compilaciones, es difícil de determinar y su propio autor admite no saberla- y una huella insoslayable en el habla cotidiana española, a la que Ibáñez ha enriquecido con insultos de su invención como “cafre”, “merluzo” y “cefalópodo”, Mortadelo y Filemón gozan de excelente salud

Autor: Patricio Pron
Fuente: El Pais

Mortadelo y Filemón vuelven a la gran pantalla

Posted in General with tags , , on gener 28, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Hay una manera (romántica) de considerar a Mortadelo y Filemón como el gran triunfo de la historieta de humor española. Hay otra manera (realista) de descifrarlos como emblema de un sistema de producción a destajo que explica, entre otras cosas, por qué no pueden sostener la mirada de, pongamos por caso, sus vecinos Astérix y Obélix. Cuando Mortadelo y Filemón fueron ascendidos a protagonistas de aventuras regidas por el modelo franco-belga -es decir, de 46 páginas-, se esbozó un sueño que duró un solo álbum: El sulfato atómico (1969), influencia rectora en La gran aventura de Mortadelo y Filemón, de Javier Fesser, y modelo platónico de lo que podría haber sido la serie. Un año después, El caso del bacalao -que ahora Miguel Bardem reivindica como inspiración- era ya la quinta aventura larga de los personajes y su propia estructura (eco de la desaparición de Gran Pulgarcito y del nacimiento de la revista Mortadelo) hablaba de improvisaciones de urgencia que alejaban el resultado del modelo europeo.

Resulta difícil, pues, acercarse a Mortadelo y Filemón con el respeto que merecería un canon, pero es indiscutible su posición de privilegio en el ADN cultural de todo lector de tebeos formado en ese barroco brugueresco, caótico por naturaleza, que Ibáñez ha ejemplificado como nadie.

Tras el éxito cosechado por la primera entrega de la versión cinematográfica del popular tebeo, dirigida por Javier Fesser, una nueva película se estrena en el cine. «Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra». En esta ocasión, el filme es dirigido por Miguel Bardem y está protagonizado por Pepe Viyuela (que repite en el papel de Filemón, que ya interpretó en la primera parte) y Eduard Soto, el «Neng de Castefa» (que sustituye a Benito Pocino en el papel de Mortadelo).

Los productores de esta película, Tedy Villalba y Agustín Vitórica, han admitido que “no se llegó a un acuerdo con Pocino no sólo por la parte económica, ya que las negociaciones con el actor se vieron afectadas al surgir la posibilidad de contar con Edu Soto para el papel”, al tiempo que han anunciado una tercera entrega de la saga y la llegada al cine de nuevos personajes del cómic como “SuperLópez”. Edu Soto ha destacado de Mortadelo “su alarmante nivel de despreocupación por las cosas y su capacidad de escaqueo, aunque no es tonto como parece y no existiría sin Filemón, al igual que Filemón no lo haría sin Mortadelo”. Al humor de Soto se suma el de Pepe Viyuela, quien vuelve a convertirse en Filemón, personaje que encarna otro de los tópicos españoles, “el vacilón español que se sobrevalora demasiado”, ha apuntado el actor, o el jefe que es aún menos eficiente que sus subordinados. Lo bueno de Filemón es su “facilidad por levantarse de forma inmediata, aunque no pare de fracasar”, una “humanidad universal” que hace que estos dos agentes secretos sean tan queridos por el público, ha reconocido.

«El «Neng» se ajustó a la perfección, no podía imaginarme que encontraríamos a otra persona tan parecida a Mortadelo», asegura el director.

En esta ocasión, los agentes de la T. I. A. deberán viajar a través del tiempo para luchar contra el profesor Botijola a petición de la organización internacional JONU, responsable de la peor sequía de la historia. Los planes de Botijola son acabar con todas las reservas de agua para que la bebida que lleva su nombre se convierta en la única disponible, haciéndose así rico.

Para ello, sabotea una reunión en la que los mejores agentes del mundo planean cómo detenerle. Por supuesto, Mortadelo y Filemón no están en la reunión, y por ello quedan como los únicos detectives capaces de salvar a la Humanidad.

La película llega justo después de la celebración del 50 aniversario de la primera publicación de sus aventuras en la histórica revista cómica «Pulgarcito».

Por ello, Bardem tiene una gran responsabilidad, sobre todo después del éxito de «La gran aventura de Mortadelo y Filemón», que consiguió llevar a las salas a casi cinco millones de personas y recaudar 22.847.733 millones de euros.

Hay una sequía planetaria, y unos malhechores –sí, en los tebeos, los malos son malhechores– se dedican a repartir bacalao casi gratis entre la población; cuando la sed ya es insoportable, empiezan a vender agua mineral a precios desorbitados. Es la trama de El caso del bacalao, un álbum de 1971, firmado por Francisco Ibáñez, de la serie de aventuras de los agentes de la TIA Mortadelo y Filemón. Y es una de las historias en las que se basaron los tres guionistas de Misión: salvar la Tierra.

“Cogimos los 120 cómics de Mortadelo y Filemón y los leímos, los tres guionistas, en una playa de Cádiz. Nos inspiramos en las tres o cuatro historias más potentes”. Así, el segundo largometraje basado en los dos personajes más famosos del tebeo español –producido por Zeta Audiovisual y Antena 3 Films y que distribuye On Pictures– juega con lo de la sequía, pero aquí el malo, Botijola (interpretado por Carlos Santos), lo que quiere es sustituir el agua por una bebida que él fabrica y que lleva su nombre –los malhechores son siempre de un egocéntrico que asusta–. Además, Botijola y sus esbirros secuestran al profesor Bacterio para que trabaje para su maligno proyecto. Y en todo este follón, sólo hay dos agentes capaces –lo de capaces es un decir– de salvar al mundo: Mortadelo y Filemón.

El resto de los personajes será interpretado por Janfri Topera (en el papel del Profesor Bacterio), Mariano Venancio (el «Súper»), Alex O´Dogherty; (Todoquisque), Andrés Gasch (Matraca) y Emilio Gavira (que encarnará al genial y entrañable Rompetechos).

Si Fesser soñó a los personajes de Ibáñez en el centro de su poética personal, Bardem intenta acercarse más a su modelo, articulando una aventura quizás menos excéntrica, pero más legible, con voluntad de lograr un producto familiar. Se palpa el placer de todos los cómicos implicados -con un Edu Soto más que notable supliendo a Benito Pocino; un Carlos Santos sorprendente y una Carmen Ruiz ditirámbica-, bajo la batuta de un director que suma guiños al inabarcable corpus de Ibáñez con conocimiento de causa. Su aparatoso juguete pierde cierto brío en su tramo central, pero el conjunto demuestra que los agentes de la TIA -que han ganado alma en el trasvase- sí pueden sostener la mirada a los Astérix y Obélix cinematográficos.

Pese a la endeblez del guión y el alargamiento de las anécdotas (Mortadelo y sus aventuras son ideales para cortos o mediometrajes al estilo de los clásicos de Stan Laurel y Oliver Hardy), la película divertirá a casi todos.

Fuente: El País, ABC, El Tiempo, El Semanal Digital, La Vanguardia

Mortadelo y Filemón celebran el 50 aniversario

Posted in General with tags , on Desembre 15, 2007 by Biblioteca Plaça Europa

Ediciones B publica un libro conmemorativo y se estrena un nuevo filme en 2008

Cuando el barcelonés Francisco Ibáñez finaliza la primera historieta de Mortadelo y Filemón decide abandonar su empleo en la banca para dedicarse a trabajar exclusivamente en la Editorial Bruguera. Termina el año 1957 y a principios del siguiente comenzarán a publicarse en la célebre revista Pulgarcito las aventuras de los dos nuevos personajes. Y así es como nace un mito de la historieta española, un auténtico best-seller que con más de 160 álbumes publicados ha cosechado el éxito en el mercado europeo, ha conocido el trasvase a diversos medios y ha conseguido la Medalla al Mérito en las Bellas Artes para su autor.

Ediciones B conmemora el cincuentenario de la serie con la edición de un volumen de lujo, ‘El gran libro de Mortadelo y Filemón’, que repasa la trayectoria de los personajes, su evolución editorial, su repercusión en el cine o la publicidad y añade un perfil biográfico del propio Ibáñez, amén de innumerables e hilarantes anécdotas. Cuenta con un nostálgico prólogo de Alex de la Iglesia e incluye un DVD con entrevistas al autor y un adelanto de la nueva película recién terminada.

Los personajes

La primera página de ‘Mortadelo y Filemón, agencia de información’ aparece el 20 de enero de 1958, en el número 1.394 de Pulgarcito. Sus protagonistas son dos ineptos detectives de barrio, el tiránico jefe y su inoperante subordinado; la persecución de los más pintorescos cacos y maleantes dará lugar a innumerables tropelías callejeras donde se mezcla al absurdo y la comedia a un ritmo desenfrenado. Todo ello aderezado por la capacidad de Mortadelo para enfundarse los más sorprendentes disfraces y para defenestrar a Filemón con sus monumentales meteduras de pata.

En 1969 comienzan a publicarse historias de 44 páginas por capítulos en Gran Pulgarcito y un año más tarde en su propio título, la revista Mortadelo. Posteriormente se recopilan en álbumes, siendo el primero ‘El sulfato atómico’ y pasando sus protagonistas de meros detectives a ser agentes de la T.I.A., organización secreta internacional que permite introducir secundarios tan relevantes como el superintendente Vicente, el profesor Bacterio y la oronda secretaria Ofelia. La serie se convierte en una auténtica apología de la estulticia y el desastre, destacando en los primeros años 70 títulos tan inolvidables como ‘Safari callejero’, ‘Valor y ¿al toro!’, ‘El caso del bacalao’, ‘Los inventos del profesor Bacterio’ o ‘Los monstruos’.

Desde finales de los 80, las aventuras de Mortadelo y su jefe toman progresivo contacto con la realidad del momento; antes se trataba de un país indefinido y una delincuencia en abstracto pero ahora se satirizan temas de actualidad nacional e internacional: la corrupción, el racismo, la entrada del euro, el Quinto Centenario, la perestroika, Operación Triunfo o el nuevo catecismo, por ejemplo. Tampoco es extraño que se caricaturicen personajes reales como el príncipe Carlos de Inglaterra, el futbolista Ronaldinho, el presidente Bush, Aznar o Ruiz Mateos, por no mencionar al propio autor de la serie. Ibáñez incluso llegó a realizar el álbum ‘Mortadelo de la Mancha’ en 2005 para conmemorar el aniversario del personaje de Cervantes y a dibujar un año más tarde ‘¿Bajo el bramido del trueno!’, donde mezclaba a sus personajes con otro mito de papel nacido en la editorial Bruguera, el Capitán Trueno.

Las consecuencias

En 1970 las peripecias de Mortadelo y Filemón ya habían sido traducidas a 11 idiomas y su fama pronto se extendió por toda Europa, gozando de especial popularidad en Alemania, donde superan en ventas al propio Asterix. Los personajes han protagonizado cortos y largometrajes de animación, como los dirigidos por Rafael Vera entre 1969 y 1971, además de 26 episodios televisivos emitidos en 1994 por Antena 3. También han aparecido en cromos, videojuegos, sellos de correos y en campañas publicitarias para empresas como el chicle Douglas, las plumas Parker, el flan Royal, el programa ‘Un, dos tres responda otra vez’ e incluso el Ministerio de Hacienda.

Aunque sin duda el triunfo más notorio en su traspaso a otros medios viene marcado por la película de imagen real dirigida por Javier Fesser en 2003: ‘La gran aventura de Mortadelo y Filemón’ no solo fue una fiel transposición de las viñetas de Ibáñez sino que supuso el mayor éxito de taquilla del cine español en ese año. Un éxito que aspira a emular el segundo filme sobre el inefable dúo, dirigido por Miguel Bardem y cuyo estreno se prevé para el próximo 25 de enero.

El autor

Francisco Ibáñez nace en Barcelona en 1936 y se inicia en el campo de la historieta con diversos encargos para revistas como Paseo Infantil o La Risa, antes de comenzar a publicar chistes y finalmente integrarse en la célebre editorial Bruguera. Allí desempeñará su trabajo durante cerca de tres décadas, en las que formará parte de una generación de humoristas que ya ha pasado a la historia de este medio dibujado. Además de la famosa pareja de catastróficos detectives, el autor concibe a lo largo de los años 60 un cúmulo de personajes inolvidables, todos anclados en el costumbrismo más ácido y esperpéntico: la disfuncional ‘Familia Trapisonda’ (1959), los inefables inquilinos de ’13, Rue del Percebe’ (1961), el incompetente ‘Botones Sacarino’ (1963), el despistado ‘Rompetechos’ (1964) o los chapuceros ‘Pepe Gotera y Otilio’ (1966). Ello amén de muchas otras creaciones que inundaron las páginas de publicaciones como Tío Vivo, Can-Can, Pulgarcito, Din Dan o DDT, pintorescos seres de papel que no alcanzaron la fama de los anteriores pero demostraron la versatilidad y la inagotable vis cómica del dibujante catalán; entre ellos, ‘Don Adolfo’, ‘El Arca de Noé’, ‘Don Pedrito’, ‘El doctor Esparadrapo y su ayudante Gazapo’, ‘Polito’ y ‘Doña Pura y doña Pera, vecinas de la escalera’.

En 1985, Ibáñez abandona Bruguera para pasar a Grijalbo, donde crea nuevos personajes para la revista Guai!, caso de ‘Chicha, Tato y Clodoveo’, tres jóvenes que intentan abandonar las filas del paro, y ‘7, Rebolling Street’, una versión ampliada de su clásico inmueble de la calle del Percebe. En 1988 vuelve a Ediciones B, empresa sucesora de la extinta Bruguera, donde prosigue las aventuras de Mortadelo y Filemón hasta la fecha.

Amén de otros galardones, Francisco Ibáñez obtuvo en 1994 en Gran Premio del Salón del Cómic por el conjunto de su obra mientras que en 2002 el Ministerio de Cultura le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Fuente: El Diario Montanes