Arxivar per Relatos

De historias reales y realidades inventadas

Posted in General with tags , , , , , , , , on Mai 6, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

…También está escrito a varias manos, en este caso a siete, ‘Las mil y una noche’, que tiene su cita con los lectores el jueves. En los créditos Luis Sepúlveda, Alfonso Mateo-Sagasta, Fajardo, Mario Delgado Aparaín, Osorio, Antonio Sarabia y Mempo Giardinelli, todos viejos conocidos del Salón. A diferencia de el ‘Hotel postmoderno’, aquí los autores se enfrentan por separado a su obra. El resultado un libro de relatos en las que se descubre la belleza de la lámpara de Aladin, se busca el rastro de un caballo de ébano, reaparece el viajero Simbad y, entre otros juegos literarios, los 40 ladrones operan en las inhóspitas tierras del Chaco argentino.

Autor: P.M.
Fuente: El Comercio Digital

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La autora de “La tierra del fuego” y “Una biografía del fin del mundo” asegura que en el sur profundo de la Argentina encuentra el mismo espíritu de a

Posted in General with tags , , , on Abril 27, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

“Creo que con El país del viento cierro un ciclo”, dice Sylvia Iparraguirre respecto de su última obra, un libro que reúne nueve cuentos que despliegan relatos situados “desde el principio de los tiempos” hasta 1995, en distintos lugares de la Patagonia, desde Neuquén al Cabo de Hornos, desde Malvinas a Colonia Gaiman, en Chubut. Cinco años atrás, esta escritora y lingüista nacida en Junín, provincia de Buenos Aires, abrió ese ciclo con La tierra del fuego (una novela que cuenta acerca del indio yámana Jemmy Button, quien fue llevado a Londres por Fitz Roy como curiosidad y/o experimento). “En el medio escribí Una biografía del fin del mundo, una especie de ensayo socio-histórico periodístico que se publicó en el 2002, el año de la debacle”, explica, y anticipa que en estos días trabaja en simultáneo en los tramos definitivos de dos nuevas novelas.
–¿Por qué la Patagonia?
–Se reúnen varias cosas en torno a la Patagonia, a por qué ese llamado a escribir sobre ese territorio. En principio tiene que ver con mis lecturas de adolescente: fui una devoradora de libros de aventuras marítimas. Siempre me gustaron, de hecho el primer libro que leí fue Robinson Crusoe. Leí mucho a Melville, Conrad, Jack London, Mark Twain, autores que trazaron como una frontera, con humor, con una especie de desparpajo. Al mismo tiempo siempre me atrajo la literatura del siglo XIX, los grandes viajes, los lugares exóticos. Y luego está la atracción enorme que ejerce la Patagonia; no hablo de turismo, naturalmente, sino de un espacio en el que todavía se conserva cierto salvajismo en el viento, en la soledad, que permite imaginar lo que tiene que haber sido 150 años atrás, cuando llegaron los pioneros, los buscadores de oro, los que naufragaron allí. Y sobre todo las etnias, los grupos humanos que vivieron allí desde hace 13.000 años o más. Cuando me crucé con la historia de Jemmy Button entraron a funcionar las afinidades con ese lugar. He ido muchas veces al sur, conozco muy bien la costa, la meseta santacruceña, los lagos, los glaciares, el Beagle; cruzar el Estrecho de Magallanes es una experiencia increíble. Son cosas que tienen un fuerte magnetismo.
–Personajes muy distintos y con mucha potencia.
–A fines del siglo XIX hubo un remolino de gente muy heterogénea, buscadores de barcos, tipos como Popper, que quiso hacer su propio país ahí adentro. Y el encuentro tan traumático entre los cazadores de focas y los balleneros, gente muy bestial, y los indígenas. Los ingleses, y todos los intereses geopolíticos que confluyeron en la lucha de los imperios. Y las intenciones de evangelización. Todo eso hizo que en un período de treinta años los grupos étnicos prácticamente desaparecieran. Es una especie de laboratorio sociológico, etnográfico.
–¿Qué reúne a los cuentos de El país del viento, más allá de la pertenencia al territorio?
–Luego de investigar y escribir los dos primeros libros sobre la Patagonia entré muy en profundidad: hay mil libros para hacer, muchos personajes e historias. Cuando me puse a escribir los primeros cuentos las anécdotas venían solas, porque leí muchísimo de la zona, y se dieron estos cruces de contextos reales con personajes de ficción. Algunas historias tienen que ver directamente con sucesos, como “En el sur del mundo”; otras con conjeturas, como “El Boheme”: supuestamente a fines del siglo XIX las compañías hacían hundir los barcos para cobrar el seguro y cambiar por otro a vapor. Cada uno de los cuentos tiene que ver con un entorno real, pero también con la literatura, deudas con viejos amores: “24 kilos de oro” tiene que ver con Mark Twain: mientras lo escribía me hablaba al oído. Es un escritor al que siempre vuelvo, me produce un gran placer.
–¿Qué narradores de la Patagonia rescata?
–Fuegia, de Eduardo Belgrano Rawson, naturalmente. Hay muchísima gente que escribe sobre la Patagonia allí mismo, libros que acá casi no tienen circulación. En Tierra del Fuego hay dos o tres sellos editoriales que publican cuentos, relatos históricos…
–¿Qué repercusiones tuvieron sus libros allí?
–Son lectores estupendos. La tierra del fuego fue declarada de interés provincial en Ushuauaia, y en Comodoro Rivadavia está como libro de texto en los colegios. La gente de allá tiene el paisaje delante, y entonces siente que el libro le habla muy directamente. Estoy feliz cuando voy a presentar un libro al sur. También se dieron cosas bastante particulares: cuando presenté la novela en Ushuauaia el jefe de una comunidad descendiente de onas, Rafael Maldonado, me mandó a pedir el libro. Me pareció hermoso: sentí como que la Tierra del Fuego aceptaba la historia.
–¿El país del viento es un libro pensado para lectores jóvenes?
–Son cuentos. Yo no me propuse un lector de determinada edad cuando los escribí. Creo que un adolescente, o un preadolescente, está disponible para leer todo lo que caiga en sus manos, y no necesariamente “juvenil”. Por ahí tienen la suerte de agarrar un Dostoievski, un Arlt, y les va a hacer muy bien. Sin hacer ningún tipo de comparación demencial, en colecciones juveniles leí a autores enormes. No necesariamente “tiene que ser” una literatura para un lector de equis años. Estos cuentos tienen una forma clásica, son anecdóticos: hay una cuestión de características formales que viene dada por el ámbito que el cuento recorta.
–La editorial lo ubicó en una colección juvenil.
–Sí, está allí. Ellos hacen una cosa que me parece correctísima: lo acercan al polimodal, a chicos en el último año del colegio. Me llamaron del Nacional Buenos Aires, del Lenguas Vivas, colegios a los que les interesa que vaya a charlar con los chicos. Pero una cosa no excluye a la otra, al contrario: me encanta el lector joven, porque está desprejuiciado. Son jueces bastante duros.
–¿Qué diferencias encuentra entre estos lectores jóvenes y usted cuando tenía esa edad?
–Se nota que pasó mucha agua bajo el puente. Mucha cultura audiovisual, cierta modificación del tiempo, que es mucho más veloz ahora. Cuando tenía esa edad yo vivía en un pueblo muy tranquilo de la provincia de Buenos Aires, y todo era más acotado. Tuve la suerte de tener una biblioteca muy grande y muy linda, la de mis abuelos, cuando tenía doce o trece años: era una lectora muy voraz y los libros ocupaban casi todo el espacio de lo imaginario. No teníamos TV, y cuando la tuvimos eran pocos canales. En los chicos de ahora veo cierta dispersión y mescolanza, literatura mezclada con otros géneros. También el tema de internet… Hay como una urgencia cotidiana. De todas formas, así como hoy también hay lectores formidables, en mi época tampoco era habitual que alguien leyera muchísimo.
–¿Cómo observa que va evolucionando su obra?
–Es difícil de contestar, porque trabajo en cosas simultáneas. Mientras escribí este libro venía trayendo desde hace tiempo dos nouvelles que están interrelacionadas, y tal vez formen parte de una trilogía, con temas que no tienen nada que ver ni con el sur ni con lo histórico. Son novelas urbanas y pertenecen a otro tipo de experiencia. Una de ellas transcurre en los ‘90, en la ciudad de Buenos Aires, y la otra en un pueblo de la provincia. Estas escrituras convivieron con las de los libros del sur, así que no sé qué explicación dar respecto a mi obra… Tal vez alguien de afuera pueda dar una mirada. Con El país del viento se cerró un ciclo: me quedaban cosas por contar, aparecieron estas historias y las conté.
–¿Y en qué punto están esas nuevas novelas?
–Ya están en un grado de definición, y ahora estoy completamente de cabeza en estas historias que tienen que ver, tal vez, con mi primer libro, con cosas que a mí me resultan atractivas: la relación entre elpueblo y la ciudad, enorme, anónima. Tal vez porque soy provinciana y tengo todavía registros de cuando me vine a Buenos Aires. Tal vez haya un hilo conductor, pero el escritor es el menos indicado para poder decirlo.

Autor: Ángel Berlanga
Fuente: Página/12

Barrueco participa en "Tripulantes"

Posted in General with tags , , , on Abril 22, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

En los últimos años, Barrueco ha participado en diversas antologías como MundoLavapiés, un retrato colectivo del barrio madrileño en el que reside y en el que se ha incluido un artículo escrito para La Opinión de Zamora; “Visiones 2006”, una antología de relatos fantásticos y de ciencia-ficción que recoge un cuento inédito titulado “Violines en el cementerio”; “Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers”, otra antología preparada por David González y Vicente Muñoz Alvarez, en la que se dan cita numerosos autores de Hank Over y que recoge el microrelato “Viaje a las estrellas”; “Palabras como velas encendidas”, libro colectivo de Amnistía Internacional de Zamora en la que se incluye el texto “Zapatos” y “Grageas. 100 cuentos breves de todo el mundo”, una antología publicada en Buenos Aires que agrupa microrelatos de autores de varios países Barrueco incluye aquí el cuento “Currículum”.

Autora: Andrea Rodríguez
Fuente: La Opinión de Zamora

Escritora cubana exiliada publica relatos marítimos

Posted in General with tags , on gener 28, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Las historias de Emma Romeu se inspiran en el mar. Vive en México desde 1992

La escritora cubana Emma Romeu publica en Panamá su libro Azul y otros relatos del mar. Es una obra que reúne ocho relatos cuyos protagonistas están, de alguna u otra manera, relacionados con el mar.

“Son historias con buzos, náufragos, marineros y cuidadores de faros”, indicó la escritora. Sus historias son narradas con un estilo llano que acerca al lector a ámbitos y oficios que quizás ignora, y de los que Romeu tiene completo dominio por haber estudiado oceanología en La Habana, su tierra natal.

En el relato que da título al libro, un joven aprendiz de buzo se ve atrapado a 45 metros de profundidad por el acecho de un tiburón azul.

La habilidad de Romeu como narradora permite al lector seguir la aventura sin perderse en aspectos técnicos: “Marco mordió el regu-lador asustado e instintivamente buscó el cuchillo en su pierna, y al elevarlo para protegerse del tiburón si venía por él, notó que la manga de su traje no se veía roja igual que antes sino que parecía negra, y la manilla del batímetro en su muñeca también había perdido su original color anaranjado volviéndose oscura. Ya no estaba a 15 metros como al caer del barco, sino a 25, pudo comprobar de un vistazo en el batímetro. Aunque habían pasado pocos minutos, la corriente lo arrastraba con rapidez por el inclinado fondo hacia mayor profundidad”.

Además de oceanógrafa y geógrafa, Romeu es periodista. Nació en La Habana, trabajó en la Academia de Ciencias y recorrió los mares de Cuba en busca de datos para investigaciones cien-tíficas. Desde hace años se dedica al periodismo ambiental, en el que ha alcanzado tan altas cotas que sus trabajos son publicados en la revista National Geographic Magazine en español.

La autora reside en México desde 1992, donde se ha hecho un nombre escribiendo libros de aventuras para niños y adultos. El más conocido de ellos es Gregorio y el mar, del que ha vendido más de 100 mil ejemplares, y tiene también Gregorio y el pirata, A Mississippi por el mar, Naufragio en las Filipinas, Mi amigo el Manatí, Ahí viene el lobo gris y otros.

Confiesa que algunas de sus obras reflejan realidades de su país. Romeu es una persona dispuesta a hablar siempre de todo. Considera que en Cuba se vive un momento crucial desde que Fidel Castro fue suplantado en la presidencia del gobierno por su hermano, Raúl Castro.

“Espero que en Cuba se dé una transición y que mi país progrese. Lo que me preocupa es que los estilos de democracias del mundo tampoco son buenos”, concluyó. Adelantó que está escribiendo una novela y que espera volver pronto a su país. Se define como una “exiliada voluntaria” que abandonó su país para cumplir sus sueños en otro país donde hay más posibilidades

Autor: Alex Osorio
Fuente: La Estrella de Panamá