Arxivar per René Goscinny

La vida antes de Asterix

Posted in General with tags , , , , , on Octubre 29, 2008 by Biblioteca Plaça Europa


En octubre de 1959, la revista Pilote publicó la primera página de una historieta de tema histórico, espíritu de resistencia y de velada pero poderosa resonancia contemporánea: Astérix, Obelix y su aldea de galos contra la ocupación romana. La historieta se convertiría en una de las más famosas del mundo y su autor la dibujaría hasta su muerte, veinte años después. Pero la vida de René Goscinny hasta ese debut no sólo fue apasionante, sino que está plagada de experiencias en Buenos Aires (donde se inició en el dibujo durante sus años escolares), Nueva York (adonde viajó soñando con trabajar para Disney) y Europa (donde volvió como soldado de la Segunda Guerra), que serían el germen de muchos guiones, diálogos y escenas. Esos son los años que René Goscinny, los primeros pasos de un guionista genial rescata en imágenes, textos y dibujos, muchos de ellos hasta ahora inéditos.

Como bien apuntan Aymar du Chatenet y Christian Marmonnier en el prólogo de su libro, cada vez que a René Goscinny le preguntaban por su colaboración con Albert Uderzo, el dibujante de Astérix, respondía sucinta y sabiamente: “Yo soy el otro”. La memorable simbiosis entre ambos autores de las aventuras del pequeño guerrero galo fue acentuándose álbum tras álbum, y también se puso en evidencia en cada tambaleante paso que dio Uderzo en solitario, cuando pasó a hacerse cargo también del guión luego de la muerte del guionista, como si todo lo que tenía de René en él después de tantos años de colaboración se hubiese ido agotando lentamente. Pero a pesar de esconderse detrás de la dupla, o detrás de la máquina de escribir en la que escribía sus guiones, Goscinny recorrió una larga carrera iniciática en el mundo del dibujo antes de descubrir su lugar. Un universo casi desconocido incluso para sus fans, que Chatenet y Marmonnier revelan con tal vez exagerada minuciosidad en el monumental René Goscinny, los primeros pasos de un guionista genial, recién traducido por la editorial Norma de España, dedicada a las historietas. Sus trescientas páginas incluyen una profusión de dibujos infantiles y fotos familiares de la infancia y adolescencia de Goscinny en Argentina, su iniciación como dibujante profesional junto al equipo que creó la revista Mad en los años ’50 en Nueva York, hasta la

creación de sus propios personajes y luego los guiones de Lucky Luke primero, y Astérix después, que lo lanzarían a la fama. Un libro que, en su conjunto, permite descubrir el camino que convertiría a Goscinny en uno de los grandes guionistas de la clásica escuela francobelga del género durante el siglo pasado.

La aventura argentina

“Pasé mi juventud en Buenos Aires, que es la ciudad más europea de Sudamérica. La aventura argentina me resultó muy agradable”, declaró en su momento Goscinny, que nació en París en 1926. A los dos años, su familia se mudó a la Argentina, donde viviría 17 años. “Aquel era un país totalmente apacible y próspero. Recuerdo mi adolescencia como una época feliz en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, dentro de la pequeña burguesía acomodada”, explicó el autor de Astérix, que realizó sus iniciáticos bocetos infantiles en un cuaderno de marca Avon, y publicó sus primeros dibujos entre 1944 y 1947 en las páginas de revistas del Colegio Francés de Buenos Aires, tanto Notre Voix (de los alumnos) como Quarter Latin (de ex alumnos). Allí se pueden descubrir tanto un galo con trenzas que podría ser un primer antepasado de Astérix hasta parodias de la vida estudiantil que preludian una columna famosa que Goscinny realizó en la legendaria revista francesa Pilote, o los primeros esbozos de El pequeño Nicolás, la serie infantil que realizó con dibujos de Sempé. “Todos los que se dedican a esto dicen que empezaron dibujando en los márgenes de sus cuadernos de clase –explicó en una entrevista realizada en 1972–. Es verdad, pero es una pena que no haya sido al revés: tendríamos que haber puesto en el margen todo lo que nos enseñaban, y reservar la página para aquellos dibujitos.”

Asterix contra los nazis

Pese a todos los viajes que hizo entre Buenos Aires, Nueva York y Francia, Goscinny nunca se separó de los cuadernos con los dibujos que realizó durante su infancia. Así fue posible para Chatenet y Marmonnier descubrir lo que tal vez resulte el mayor hallazgo de su libro: las caricaturas políticas que Goscinny dibujó durante su adolescencia, que coincidió con la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que siempre se negó a cualquier lectura política de su obra ni a revelar sus simpatías del mismo tenor, sus caricaturas de Hitler, Mussolini e Hirohito y los dibujos de Churchill y De Gaulle revelan sin lugar a dudas que esa aldea que resiste al invasor está inspirada en la Resistencia Francesa, y que los romanos son los invasores alemanes paseándose con paso marcial por París, como señala en un guión de Astérix recuperado en el libro. Los documentos reproducidos por el volumen no dejan lugar a dudas: el padre de Goscinny colaboraba con el Comité De Gaulle porteño y el joven René planeó viajar a Gran Bretaña a sumarse a la Resistencia (después de todo, varios de sus familiares murieron en los campos de concentración). Una aventura que se frustró con la temprana muerte de su padre, que lo obligó a trabajar como ayudante de dibujo en una agencia publicitaria.

La vuelta a la Galia

“Me fui a los Estados Unidos para trabajar con Walt Disney, pero de aquello el autor del Pato Donald no tuvo la menor idea”, bromeaba siempre Goscinny cuando contaba su mudanza de Buenos Aires a Nueva York en 1945, dejando la tierra que lo vio crecer y que le salvó la vida (porque los autores del libro aseguran que, de no haber emigrado, su familia habría seguido el destino trágico del resto de sus parientes), respondiendo a la oferta de su tío Boris, que ya estaba instalado. “Al poner los pies en suelo estadounidense empecé a preguntarme qué hacía yo ahí –recuerda René–. Acababa de llegar de Buenos Aires, una ciudad moderna y cómoda, mientras que en Nueva York todo era áspero, difícil y de una ferocidad extrema.” Ante la amenaza de que el ejército norteamericano lo convocara, Goscinny se alista en el francés y en 1946 termina en el 141 Batallón de Infantería Alpina, en Aubagne. Como decía un romano en La vuelta a la Galia, de Astérix: “Enrólate. Reengánchate, dicen. Veréis países, dicen”. Durante una breve estadía en París, publica su primer trabajo profesional ilustrando a Balzac y regresa a Nueva York, donde armará una carpeta con dibujos para ofrecer a publicaciones como el New Yorker, y terminará compartiendo oficina con el equipo de Harvey Kurtzman, que luego terminará creando la revista Mad. Junto a una eminencia como Kurtzman –y autores como Will Elder, Jack Davis y Wallace Wood, entre muchos otros–, Goscinny termina de aprender su oficio, lo que le servirá al trabajar para la agencia World’s Press (para la que editó la efímera revista Family TV en Nueva York) y mucho más tarde, al dirigir admirablemente Pilote.

El secreto belga

Antes de dedicarse decididamente a escribir guiones, Goscinny creó –mientras fue y vino entre Europa y Norteamérica– dos personajes que también dibujó: el agente torpe Dick Dicks, y el Capitán Bibobú. El primero es la obra gráfica más importante de Goscinny: realizó 170 páginas con las aventuras de Dicks durante tres años. Sin embargo, es largamente ignorada por los historiadores del género, tal vez porque se editó en publicaciones regionales belgas y jamás se compiló en álbum. Creado durante su primera época en Nueva York, cuando aún trabajaba con Kurtzman y conoció a sus compatriotas Jijé y Morris, se editó entre 1951 y 1955, y en uno de sus últimos episodios Goscinny deja entrever su pasión por Hollywood y las caricaturas de los famosos, algo que les pediría también a los dibujantes de sus series más conocidas. La más efímera Bibobú se publicó en 1955, y responde a su otra pasión: los viajes marítimos. Su experiencia como dibujante hizo que el trabajo de Morris (Lucky Luke) y Uderzo (Astérix) fuese muy sencillo: los guiones de Goscinny eran completísimos (“Construyo mis historietas como guiones de cine”, aseguraba Goscinny). Algo que reproduce los últimos capítulos del volumen, donde aparecen algunos bocetos del guionista, entre ellos el primer esbozo de los hermanos Averell, y se revelan muchos secretos del detrás de escena de la creación de cada volumen de Astérix (incluido una especie de antecesor que realizó con Uderzo, llamado Umpah-pah), cuya primera página apareció en Pilote, en octubre de 1959, y que Goscinny escribiría hasta su muerte, en noviembre de 1977.

René Goscinny, los primeros pasos de un guionista genial (Norma), de Aymar du Chatenet y Christian Marmonnier, se consigue importado en Camelot, avenida Corrientes 1388.

Autor: Martin Pérez
Fuente: Página/12

Astérix vuelve en gallego

Posted in General with tags , , on Agost 9, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

La editorial, tras miles de protestas, edita de nuevo en esta lengua

Astérix y Obélix de nuevo en gallego. Las aventuras de estos dos particulares galos volverán a ser leídas en gallego después de que la editorial Salvat Bruño decidiese lanzar el próximo otoño un nuevo tomo triple que se traducirá al castellano, al catalán y, después de varios años, al gallego. La Editorial se adelanta así a la celebración del 50 aniversario de estas aventuras de Goscinny y Uderzo que han acompañado a jóvenes, y no tan jóvenes, durante generaciones.La vuelta al gallego del famoso cómic ha sido bien recibida por muchos colectivos, especialmente por la sección juvenil de la Mesa pola Normalización Lingüística que desde 2005 ha liderado numerosas campañas de presión para que las aventuras de Astérix volvieran a publicarse en gallego. A Mocidade considera esta decisión de la editorial como “una excepcional noticia” después de que durante todo este tiempo se consiguieran más de once mil firmas entre padres, profesores y niños. Y es que fue precisamente en 2005 cuando se publicó el libro El cielo se nos vuelve encima en 25 lenguas entre las cuales no estaba el gallego. Como respuesta a la decisión por parte de Salvat Bruño de no publicar Astérix en gallego, pero si en otros idiomas como el catalán, desde la Mesa se llegó a hacer un llamamiento a los colegios para que no comprasen las aventuras de Astérix.Tres años han tenido que esperar los numerosos seguidores de estos dos galos y su poción mágica para poder leer sus aventuras en gallego que, hace más de treinta años, eran traducidas por el propio Eduardo Blanco Amor

Autora: Marta Ribadulla
Fuente: Faro de Vigo

¿Quién dijo que todo está perdido?

Posted in General with tags , , , on Mai 9, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Cuando parecía que sólo quedaba resignarse a haber leído todo Astérix, acaba de salir en Francia Astérix et la rentrée gauloise. Como si fuera poco, además de las nuevas aventuras, el corazón del libro recopila planchas originales firmadas por René Goscinny y Albert Uderzo entre 1961 y 1977, muchas de las cuales se consideraban irremediablemente perdidas. Todo lo que usted siempre quiso saber sobre la fórmula de la poción mágica, la moda gala, las peleas entre los padres de Astérix y Obélix, el secuestro de Idéfix y las puteadas en latín está en este volumen nº 32 que ya pide a gritos ser traducido a los 57 idiomas y el puñado de dialectos en que se lee Astérix a lo largo y ancho del mundo

Todo iba de acuerdo con lo planeado. Las imprentas no se habían atrasado. La distribución se concretó sin inconvenientes, en medio de un operativo de seguridad que incluyó a los mejores agentes de la Sureté. Esperando que amaneciera, las librerías convidaron asientos y refrescos a las porfiadas colas que se arremolinaban en torno de los escaparates rojos, azules y blancos. Todo era júbilo y algarabía. Los francoparlantes tenían un nuevo motivo para ser más felices.Menos de treinta horas después, el acabóse. La gente gritaba y las escenas de histeria se vivían a ambos lados del mostrador. Las centrales telefónicas reventaban. Algo mucho peor que las altas temperaturas golpeaba simultáneamente a Francia, Bélgica y Suiza. Tras dos años de impaciente espera, el nuevo libro de Astérix se había agotado. Un millón y medio de ejemplares corrieron como el agua y cerca de dos millones de personas terminaron con las manos vacías.¿Qué salió mal? Desde su aparición en 2001, Astérix y Latraviata lleva vendidos, sólo en Francia, alrededor de tres millones de copias, razón por la cual nadie supuso que el 50 por ciento de esa cifra se agotaría en día y fracción. Pero La rentrée gauloise no es otro álbum típico de la entrañable aldea que todavía resiste a la invasión romana. No. Es la recompensa de toda una vida de sufrimientos y postergaciones, el sueño hecho realidad para una comunidad de fanáticos distribuida entre cinco continentes, 57 idiomas y un par de dialectos.“Al momento de la creación de Astérix, el único condicionamiento que tuvimos (René) Goscinny y yo –recuerda el dibujante Albert Uderzo– fue que debíamos basar nuestros personajes en la cultura y la historia francesa. Hoy sonaría algo xenófobo, pero en ese momento era algo necesario para nosotros, invadidos como estábamos por las historietas norteamericanas”. Desde su debut en el primer número del semanario Pilote, el 29 de octubre de 1959, Astérix ha recorrido un camino de éxitos ininterrumpidos y multimediáticos. Libros constantemente reimpresos; siete largometrajes animados y dos en imagen real, protagonizados por Christian Clavier y Gérard Depardieu; seriales radiofónicos; un parque temático de diversiones; tapas en L’Express, Paris Match y Le Monde, un satélite espacial con su nombre y miles de millones de euros invertidos en todo tipo de merchandising. Y como buena figura de culto, en sus rojos pantalones Astérix guarda (además de la botella con pócima mágica) una veintena de artículos realmente limitados, de esos que hacen correr ríos de baba entre los iniciados. Al tope de esa lista se encuentra una historieta publicada en 1993 como parte de una promoción que incluía un video y un poster. ¿Su nombre? La rentrée gauloise.En sus 44 años de vida, Astériz y Obélix recorrieron Egipto, Bretaña, Normandía, Hispania, Helvecia (por pedido expreso del presidente Georges Pompidou), Córcega, Bélgica y América. Para contar estas hazañas, proyectando las cifras impresas en la portada del clásico Astérix y Cleopatra, fueron necesarios 448 litros de tinta china, 960 pinceles, 1984 lápices de mina blanda y, lo más importante, 2144 litros de cerveza. Con semejante bagaje, es lógico que algunas páginas hayan ido quedando desperdigadas en el camino por tratarse de relatos autoconclusivos y chistes internos, estar pensadas para otros medios de comunicación o, sencillamente, por decisión de los autores. Todas esas planchas arrojadas de la historia oficial registrada en los libros son las que dieron forma y contenido a La rentrée gauloise, del que se imprimieron unos míseros 500 ejemplares. Ni uno más. No importaron las cartas de los seguidores ni sus marchas de protesta hasta la editorial Albert-René, propiedad de Uderzo. Tampoco se tomaron en cuenta los altos precios que se pagaban por las fotocopias del libro. Desde 1993, sólo 500 colecciones de Astérix, en todo el mundo, podían clasificarse como “completas”.Hasta ahora. Pasar las hojas de La rentrée gauloise es zambullirse de cabeza en la mejor época de Astérix, aquella en que los guiones de Goscinny (fallecido en 1977) permitían múltiples lecturas cruzando la realidad, las artes clásicas y el esplendor del cine hollywoodense que explotaba las superproducciones en Cinemascope. Los años en los que Uderzo no necesitaba de colaboradores para definir, con dos pinceladas perfectas, la arrogancia de Julio César, la excitación lúdica de Obélix, la desesperación crónica de las legiones romanas de Babaórum, Acuárium, Laudánum y Petibónum; y la vida cotidiana de una aldea gala que estaba muy lejos de ser típica.De este suculento jabalí asado pocos trozos pueden tragarse sin masticar, pero hay siete que merecen (y demandan) una delicada degustación. El primero es “La mascotte”, publicada en 1968 en Super Pocket Pilote Nº 1, versión bolsillo de la revista madre que presentaba aventuras completas. La trama gira alrededor del secuestro de Idéfix (el perro de Obélix) por soldados romanos que buscan un fetiche para contrarrestar el poder de los galos. A partir del éxito de esta historia, Goscinny comenzó a incorporar mayores dosis de humor verbal centradas en la repetición de citas en latín. “René adoraba esos juegos de palabras y los nombres largos y extravagantes, como Suopalognon y Crouton –dice Uderzo–. Era el único que podía decir, de corrido Katzenblummerswishund-wagenplaftembomm”.“Obelisc’h” apareció en los números 172 a 186 de Pilote (1963), prescindiendo de la página entera en favor del formato tira diaria. En esta ocasión los protagonistas son los mismos autores, Goscinny y Uderzo, que han descubierto a un descendiente de Obélix en un pequeño pueblo de pescadores bretón. Aunque con el tiempo los datos ofrecidos fueran levemente modificados, éste fue el primer comic en indagar el pasado de Obélix más allá de la repetida y conocida caída infantil en la marmita de poción mágica.“En 50 avant J-C” (en referencia a Julio César) fue realizada especialmente para el número de mayo de 1977 de la edición norteamericana de National Geographic, como complemento de un largo artículo dedicado a los celtas. Descontando la rareza de origen, la historieta de dos páginas sólo se limita a presentar a los personajes principales de la saga.“Latinomanie” (también conocida como “Etc., etc., etc…”) es un guión nunca dibujado que Goscinny escribió alrededor de 1973 para un libro norteamericano dedicado a la explosión cultural de la década del ‘60. “Desgraciadamente –explica Uderzo–, el nombre del libro se perdió en la oscuridad de la noche galesa.”“Rentrée gauloise” apareció en el número 363 de Pilote (6 de octubre de 1966), un número especial dedicado al comienzo de la temporada escolar que todavía utilizan algunos docentes franceses como material pedagógico para la instrucción primaria.“Au Gui I’an IX” formó parte del Pilote número 424 (7 de diciembre de 1967), ejemplar monográfico sobre las fiestas de fin de año. Es una de las pocas aventuras en donde se avanza sobre la fórmula de la poción mágica. “Puedo decir que incluye muérdago –confiesa Uderzo–; y también langosta, pero sólo para sazonar. Y una gota de aceite. Tal vez algunas hebras de té, sobre todo desde Astérix en Bretaña”.Finalmente, “Mini, midi, maxi” es una breve anécdota sobre la moda gala, pensada específicamente para la edición francesa del magazine femenino Elle, del 2 de agosto de 1971.En su versión 2003, La rentrée gauloise incorpora “La naisance d’Astérix” (única perla previamente divulgada en castellano a través de La revista extraordinaria de Astérix, un tabloide publicado en España por Editorial Planeta para festejar los 35 años del personaje), cuatro páginas realizadas por Uderzo en mayo de 1994 describiendo las riñas de Astronomix y Obesobolix el día del nacimiento de sus hijos, Astérix y Obélix respectivamente. El libro incluye, además, una historieta inédita de cinco páginas (“Chanteclairix”, guión y dibujos de Uderzo), bocetos ymanuscritos varios, una nueva ilustración de portada y versiones remasterizadas del material recopilado en 1993.Con la sed francesa calmada por una segunda edición (y una tercera esperando entrar a imprenta), La rentrée gauloise aparecerá traducida al castellano recién en diciembre de 2003, habilitando a Papá Noel a incluirla en su lista de regalos para el arbolito. Publicada en España bajo el sello Salvat, la nueva aventura de Astérix llegará a la Argentina distribuida por Sudamericana, que todavía no tiene fecha firme de distribución.A los 76 años, Uderzo continúa amenazando con nuevas aventuras de Astérix. “Tengo que ponerme a trabajar seriamente en ello –dijo al terminar la conferencia de prensa en sus oficinas cerca del Arco del Triunfo–. Ya probé sentarme frente a la hoja en blanco. Ahora sólo me falta encontrar una idea.”

Autor: Fernando García
Fuente: Página/12

Astérix en los Juegos Olímpicos

Posted in General with tags , , , , on febrer 25, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

En el pequeño pueblo de los irreductibles galos no sólo se persigue a los romanos y los jabalíes. También se persigue al amor… Alafólix, joven guerrero intrépido y romántico está enamorado de la sublime princesa griega Irina. No retrocediendo ante ninguna locura, Alafólix ha osado desafiar a Brutus, el cruelísimo hijo de César quien también compite por el favor de la Princesa Irina. De esta forma los dos competirán en los Juegos Olímpicos por la mano de la bella Irina.Una formalidad para los galos: Astérix, Obélix, y Alafólix, cargados de la famosa poción mágica de Panorámix compiten y vuelven a competir e irán pasando todas las pruebas para dar una buena lección a César. Nuestros héroes se encaminan a Grecia con la moral muy alta para participar y sobre todo ganar. Pero una vez llegan al estadio todo se complica: el reglamento olímpico prohíbe todo tipo de poción! Nuestros amigos tendrán que medirse a atletas extremadamente preparados sin la magia de Panoramix. Pero sobre todos ellos tendrán que enfrentarse a Brutus tenedor de todas las posibilidades para ganar los Juegos Olímpicos, la mano de la princesa Irina y el mismísimo trono de su padre. La inteligencia de Astérix, la fuerza de Obélix, y la intuición de Idéfix no serán suficientes para subir al fogoso Alafólix a los más alto del podium…

Todo empieza como un sueño infantil. Es verdad que hace ya mucho tiempo que Thomas Langmann soñaba con llevar él mismo a “Astérix” a la pantalla. En realidad, a él se debe la transposición al cine de las aventuras del pequeño Galo. Gran admirador desde siempre de los álbumes de Goscinny y Uderzo y totalmente convencido del éxito que tendría una adaptación en carne y hueso, hizo creer, hace quince años, que seguía las órdenes de su padre, Claude Berri, el hombre-faro del cine francés, para sentar las bases del proyecto y con la complicidad de la hija del dibujante de Astérix, Sylvie Uderzo, organizó el encuentro entre los dos hombres. Ya sabemos cómo sigue la historia: “Astérix y Obélix contra César”, dirigida por Claude Zidi en 1999, con 9 millones de entradas vendidas en Francia. “Astérix y Obélix: Misión Cleopatra”, dirigida por Alain Chabat en 2002, con casi 15 millones de espectadores franceses. Al concluir el tercer proyecto, “Astérix en Hispania”, Thomas Langmann decidió lanzarse por sí mismo al asalto del monumento Astérix con su empresa, La Petite Reine, y contando siempre con el apoyo de Pathé. No tardó mucho en elegir el álbum que quería adaptar: “Astérix en los Juegos Olímpicos”. “Porque es la aventura de Astérix más visual y más espectacular y por tanto, la más cinematográfica”, nos explica. “Por otro lado, el argumento ofrece la posibilidad de contar con actores de diferentes nacionalidades, lo que facilita la búsqueda de socios extranjeros y sobre todo europeos”. Además, ve en la historia la materia prima ideal para hacer una película que sea a la vez una comedia, un espectacular péplum, al estilo de clásicos como Ben Hur y Espartaco, y un film de acción y aventura. Pero antes de dirigirse a Albert Uderzo y dar ningún paso oficial, prefiere empezar a trabajar en el guión. Como es natural, se implica en la escritura con un equipo de guionistas —Olivier Dazat, Alexandre Charlot y Franck Magnier— a los que da dos líneas directrices para completar la historia original: un duelo entre César y Brutus, su hijo adoptivo, el cual no tendrá otra idea en mente que ocupar el puesto de Cesar; y una historia de amor entre un joven galo y la princesa griega a la que también pretende Brutus, pero cuya mano se entregará al vencedor de los Juegos Olímpicos, y ahí es donde intervienen Astérix y Obélix, que van a ayudar a su guapo compatriota para que el amor triunfe. Mientras escribe, Thomas Langmann empieza a soñar con el reparto. “Hace quince años, soñaba con la primera adaptación de Astérix y por aquel entonces ya tenía pensado el dúo César/Brutus.” Primera idea: Alain Delon como Julio César. Segunda idea: Benoît Poelvoorde como Brutus. Disfruta imaginando las situaciones que podrán inventar los guionistas para oponer al padre y al hijo, la estrella mítica y el actor belga que no conoce límite alguno y cuyo increíble potencial pudo apreciar en “El embolao”, su primera “gran” producción. Tercera idea: buscar un nuevo Astérix, ya que quiere renovar el dúo Astérix y Obélix; unos meses más tarde, Clovis Cornillac acepta tomar el relevo del desafío. Cuarta idea: buscar actores europeos para los papeles secundarios, la mayoría cómicos de una nueva generación muy popular en su país (sobre todo Michael Bully Herbit y Santiago Segura). Quinta y última idea: en la misma línea que los guiños del cómic, recurrir, para escenas cortas, a deportistas legendarios que podrán reforzar la seducción y el prestigio de la aventura.

Para la dirección, eligió a Frédéric Forestier, a quien ya había confiado la puesta en escena de “El embolao”, comedia de aventuras con Gérard Lanving, Benoît Poelvoorde y José García. Pero también decide co-dirigir la película, para lo que se va a poner por primera vez detrás de la cámara. “¡Estaba demasiado implicado en todo el proyecto y en todo el proceso de creación como para detenerme a mitad de camino!” En el momento en que está terminada la primera versión del guión, en el que se mezclan fidelidad al humor del cómic, cierto grado de interpretación libre (sobre todo en las escenas de Alain Delon que juegan con la leyenda y la imagen de la estrella), situaciones inesperadas y diálogos delirantes, es cuando emprende la tarea de convencer a Albert Uderzo (que participará después en algunas sesiones de trabajo sobre el guión), posteriormente a Alain Delon y a Benoît Poelvoorde, comprometiéndose a poner en esta nueva adaptación todos los medios necesarios para que la película resulte espectacular. Todos dicen que sí inmediatamente. La ambición del productor es tal, que rápidamente se calcula que el presupuesto ascenderá a entre 75 y 80 millones de euros, lo que convierte a esta película en la más cara de la historia del cine en lengua francesa.

La preparación Después de visitar varias localizaciones en Europa y el Norte de África, se eligieron los nuevos estudios de “La Ciudad de la Luz”, en Alicante. El 95% del rodaje tendrá lugar aquí. Aparte de unas subvenciones nada desdeñables, una situación climática ideal y una infraestructura totalmente nueva, estos estudios ofrecen también inmensos “backlots”, que son enormes terrenos vírgenes con vistas al mar en los que se podrá instalar uno de los decorados insignia de la película y uno de los más espectaculares jamás construidos para una película francesa: el estadio olímpico. El diseño fue confiado a Aline Bonetto, la fiel decoradora de Jean-Pierre Jeunet, con quien trabaja desde “Delicatessen” y para el que creó los impresionantes decorados de las trincheras de “Largo domingo de noviazgo” (que le valió su segundo César y su primera nominación a los Premios Óscar de la Academia). Pero la diseñadora de decorados no será la única cómplice de Jeunet en el estudio, ya que Madeline Fontaine (nominada a los Premios César por “Amélie Poulain” y por “Largo domingo de noviazgo“) ha sido elegida para el vestuario. “Cuando uno se lanza a una aventura como ésta —dice Thomas Langman—, hay que contar con los mejores en todo.” Así que la imagen de la película se confió al director de fotografía de Luc Besson y Jean-Paul Rappeneau: Thierry Arbogast. Lo mismo ocurre con el maquillaje (T.Follvick y C. Maillard), el peinado (Ghislaine Torterau), etc., y por supuesto, para los efectos especiales, que tan importantes resultan tanto para recrear todos los excesos del cómic como para dar más amplitud aún a los decorados construidos para la ocasión y muy poco habituales en una película francesa…

Durante más de cinco meses, de diciembre de 2005 a junio de 2006, los implicados en la preparación trabajan sin descanso. Los productores cierran la financiación sobre todo con alemanes, españoles e italianos. Lagman y Forestier trabajan con los diferentes responsables. Para Aline Bonetto y Madeline Fontaine, creadoras de los decorados y el vestuario respectivamente, todo comienza con un ingente trabajo de documentación. Se sumergen en libros de historia, obras de arte y los álbumes del cómic, lo que de paso les permite admirar la precisión y la fidelidad de los dibujos de Uderzo. Para ellas, así como para las responsables de peinado y maquillaje, lo más difícil es encontrar el tono justo: ser realistas sin traicionar el cómic, mantenerse en la comedia sin caer en la caricatura. “Lo que necesitábamos —dice Aline Bonetto— era introducir los elementos de la época y después, como en el cómic, permitirnos de vez en cuando algunos desfases descarados.” Aline Bonetto hará gala de toda su fantasía en el diseño de las cuadrigas que van a participar en la carrera y que poco tienen que ver con las que estamos acostumbrados a ver… ¡Incluso hay una, roja brillante, que conducirá Michael Schumacher y que parece más bien un Fórmula 1 salido de una célebre escudería italiana que una cuadriga de la Antigüedad! Además, las cuadrigas se han diseñado en colaboración con el equipo de efectos especiales directos, Yves Domejoud, Olivier Gleyze y Jean-Baptiste Bonetto, llamados los ‘versalleses’: (otros cómplices de Jeunet, ¡de hecho fue él quien les puso ese nombre!), ya que esas cuadrigas no sólo las deben conducir con la máxima seguridad especialistas escondidos debajo del actor, sino que también deben poder rodar sobre una sola rueda, perder otra, etc

Pero sin duda alguna, el gran desafío para la decoradora es el estadio olímpico. “Primero pensamos en dos decorados diferentes: un estadio para las pruebas de atletismo y un hipódromo para la carrera de cuadrigas. Y después, se me ocurrió la idea de un único lugar que se pudiese modular.” En cuanto tuvo la idea de un único estadio, realizó una maqueta para discutir con los directores cuáles podrían ser las necesidades, exigencias y problemas de la puesta en escena. Así fue cómo encontró un truco para dividir el estadio en dos, según hubiese que rodar la carrera a pie o el lanzamiento de jabalina. En cambio, para la carrera de cuadrigas, se utilizaría la pista completa de 265 m de longitud. De esta forma es posible limitar los costes y aun así disponer de un decorado grandioso. Si en esta etapa de la preparación el equipo de decoración francés cuenta con una veintena de personas, el responsable español de construcción del estadio contratará a más de ciento cincuenta. Como los estudios de Alicante son totalmente nuevos, la mayoría de los artesanos, carpinteros, pintores y montadores de decorados vienen de Madrid o Barcelona. Harán falta tres meses para construirlo. “Para un decorado así, no es mucho —dice Aline Bonetto. Ha sido absolutamente necesario ponernos a trabajar juntos y muy rápido para ser eficaces.” Sobre todo porque ha tenido que anticipar todos los problemas: el estadio es un decorado en exteriores que debe parecer real pero que no se puede construir con materiales duros y que sin embargo debe durar los seis meses de rodaje frente a las fuertes ráfagas de viento procedentes del mar, el aire cargado de humedad, el calor aplastante que reina en Alicante en pleno mes de agosto… “No podíamos permitirnos que se deteriorase durante el rodaje, ya que además podría provocar problemas de seguridad.” El resultado es espectacular. Aunque sólo se ha construido una parte de las gradas —el resto se añadirá en imágenes digitales en post-producción— el conjunto es muy bonito, espectacular y digno de Hollywood. Una vez terminado, el responsable de construcción no puede evitar observarlo con lágrimas en los ojos. Todos, ya sean estrellas, técnicos o simples visitantes, le reservan la primera visita nada más llegar al rodaje. “Yo vi llegar a Delon, que no es el primer decorado que ve —dice Christophe Vassort (el primer ayudante)—, se colocó en la tribuna y observó el estadio en silencio, literalmente emocionado. A Depardieu, cuando llegó, le pasó lo mismo.” Benoît Poelvoorde simplemente dijo: “Cuando se rueda en un decorado así, somos tan felices como la gente que va a verlo al cine.”Además del estadio, hay que construir una veintena de decorados. “En sí mismo, no es nada excepcional. ¡Lo impresionante es el tamaño!” En el palacio del rey griego Samagas, reina también una estatua de Zeus de más de 8 metros de alto ¡y la bañera real parece más bien una piscina! “Y resultará aún más espectacular en la pantalla —dice Aline Bonetto, la creadora de los decorados— porque, en el momento de la post-producción, añadiremos digitalmente altura y profundidad: ¡pisos, terrazas, jardines, columnatas, perspectivas adicionales!” Al mismo tiempo, en este mundo sobredimensionado, todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, hasta la más mínima manecilla, el más mínimo accesorio, el más mínimo friso de las paredes… Tanto en el estadio como en el palacio, hay numerosas y variadas estatuas creadas en París pero agrandadas hasta el tamaño necesario en España: desde copias clásicas a otras más originales, desde las de atletas o hipogrifos, a las de Delon como César en todas las poses imaginables, ¡pasando por esa estatua delirante de Poelvoorde como Brutus abrazando a Irina con un león muerto a sus pies! Entre otros de los decorados más destacables de la película, la aldea gala no es tampoco desdeñable. Es en sí mismo un auténtico decorado de comedia en el que Aline Bonetto se divierte reproduciendo con gran fidelidad el espíritu del cómic con sus casas cuidadas y llenas de flores…

En cuanto al vestuario, la tarea no es más sencilla, ya que la exigencia es la misma, al igual que la búsqueda de la excelencia.. También se aprecia la misma voluntad de fidelidad histórica y, de vez en cuando, de auténtica fantasía. Durante varios meses, Madeline Fontaine busca y hace buscar telas, tintes y materiales, así como artesanos especializados. Aunque muchas de la series (harán falta más de mil trajes) —como los trajes de los atletas, las togas de los espectadores, los uniformes de los militares— se fabrican en Marruecos, el vestuario de los personajes principales —diez vestidos para la princesa Irina, varias togas y corazas para Julio César y Brutus— se confecciona en París. También tiene que fabricar armas, espadas, corazas, escudos, cascos y acondicionar los que encuentra en alquiler. En Alicante se instala un taller para trabajar las pátinas, hacer retoques, perfilar los tintes…En cuanto a la peluquería, se harán más de 300 pelucas —por no hablar de los cientos de postizos de trenzas, bigotes, barbas— con cabello auténtico en Francia, Bélgica e Inglaterra. También se comprarán o alquilarán otros y para eso, también se instalará un taller en los estudios de Alicante con el fin de responder a las necesidades inmediatas. Los responsables del maquillaje, por su parte, buscan los mejores productos para que puedan resistir al tórrido calor del verano español. Frédéric Forestier y Thomas Langmann trabajan codo con codo con el equipo de efectos especiales, dirigido por Christian Gillon, en la previsualización de las escenas de acción o las secuencias más complejas, como la carrera de cuadrigas o en las que se requiere mucha figuración. Se trata de filmar personajes virtuales en un sencillo entorno 3D según los deseos de los directores, respetando los valores de plano y los movimientos de cámara para así comprobar el realismo y anticipar el plan de trabajo y las posibles dificultades que puedan surgir. Con Thierry Arbogast, el jefe de operaciones, se tomó la decisión de rodar directamente en digital: a la vez por razones económicas —se puede rodar mucho más sin preocuparse de los costes de rollo de película, revelado, laboratorio… — y para simplificar la realización de los efectos visuales digitales en post-producción.

El reparto Mientras tanto, Thomas Langmann y Frédéric Forestier van componiendo el reparto. Y poco a poco, a Clovis Cornillac, Gérard Depardieu, Alain Delon y Benoît Poelvoorde se van uniendo Stéphane Rousseau, el cómico de Quebec que encarnará al joven galo Alafolix; Vanessa Hessler, sublime joven italoamericana que representará a la princesa Irina y cuya cara conocen los franceses por el anuncio de Alice; Franck Dubosc, que parece un auténtico clon del bardo Assurancetourix; Jean-Pierre Cassel, que se convierte en el druida Panoramix (será uno de sus últimos rodajes); pero también José García, fiel devoto de Brutus; Alexandre Astier, creador y héroe de “Kaamelott”, centurión de Brutus; Elie Semoun y Bouli Lanners, cómplice belga de Poelvoorde, irreconocible bajo la peluca, la barba y la toca del rey griego Samagas, Francis Lalanne (otro bardo, igual de insoportable que Assurancetourix). También se unirá a ellos Jérôme Le Banner, campeón del mundo de K1, una especialidad de boxeo en la que se utilizan tanto los pies como los puños, que parece que hubiera sido dibujado por Uderzo, y convertido en centurión, está Nathan Jones, el gigante descubierto en “Troya” junto a Brad Pitt. Thomas Langmann y Frédéric Forestier también han buscado y contratado actores extranjeros, que por su humor y su éxito serán valores seguros en sus países: el español Santiago Segura (autor y director de la serie de películas Torrente), que representará al otro devoto de Brutus, el alemán Michael Bully Herbig, su otro centurión, Pasunmotdeplus, mudo desde que le cortaron la lengua, los italianos Luca Bizzarri y Paolo Kessisoglu (Las Hienas), que triunfan en la versión transalpina de Cámara Café y serán, junto con Elie Semoun, los jueces absolutamente corruptibles de las pruebas olímpicas… Y por supuesto estarán todos estos invitados VIP cuya participación no sabremos durante mucho tiempo si es positiva o negativa: Jamel Debbouze, Adriana Karembeu, Dany Brillant, Amélie Mauresmo, Tony Parker, Jean Todt, Michael Schumacher, Zinedine Zidane… En cuanto al perro Idefix, serán los mismos que en Astérix y Obélix: Misión Cleopatra.

El rodaje El 19 de junio de 2006, comienza el rodaje durante algunos días en el bosque de Fontainebleau, donde Uderzo, acompañado de su hija y su yerno, Sylvie y Bernard de Choisy, asociados a la producción de la película, pudo descubrir a Clovis Cornillac como Astérix y volver a ver a Gérard Depardieu como Obélix. Pero rápidamente, el equipo se instala en Alicante, en los estudios dominados por el estadio olímpico. Aquí se quedará hasta principios de noviembre… Durante todos esos largos meses, “La Ciudad de la Luz” va a parecer una ciudad en obras, el cuartel general de un ejército en campaña, una auténtica fábrica dedicada por completo a Astérix, con almacenes inmensos donde para ir de uno a otro hay que desplazarse en pequeños coches eléctricos. Talleres de construcción, de acabado, de pintura, costura, peluquería, hileras interminables de trajes, accesorios, armas y escudos, postizos…

La mitad del equipo está compuesta por franceses y la otra mitad, por españoles. Cada día hay entre 80 y 100 personas en el estudio, a las que hay que añadir un centenar de figurantes, a veces 150… También se convoca con frecuencia a un segundo equipo de una veintena de personas, un tercero de diez ¡y a veces incluso un cuarto de dos o tres! ¡Algunos días se servirán hasta 600 comidas en el comedor! Se rueda con dos, tres o cuatro cámaras, a pie, en travelling, en grúa, al hombro, en steadycam, e incluso… ¡en carro! Todo eso requiere una logística y una organización impecable, propia de una auténtica máquina de guerra, sobre todo porque, teniendo en cuenta el número de estrellas que hay en el plató (las cuales necesitan cada día dos horas de preparación antes de poder rodar) y su ajustada agenda, no es cuestión de ir cambiando el plan de trabajo. Y a la vez, es necesario que los directores puedan tener suficiente libertad de maniobra para inventar, modificar, improvisar… A pesar de la preparación, los dibujos del storyboard o la previsualización de algunas secuencias, han de ser capaces de reaccionar con rapidez. Día a día se van añadiendo o modificando diálogos, inventando nuevas situaciones, perfeccionando movimientos de cámara. A todo el mundo le parece que los dos directores se complementan muy bien en el plató, poniendo cada uno todo su saber hacer al servicio de las ideas del otro. Los dos trabajan con los actores, ya sea juntos o por turnos, y es que a pesar de las grandes dimensiones de la aventura, nadie pierde nunca de vista cuál va a ser la esencia de la película: la comedia. Algunos días, hay más de seis actores de renombre juntos en el plató. “Hay algunas hojas de servicio que he guardado como recuerdo —dice Frédéric Forestier—. No se puede evitar cierta angustia al llegar esa mañana al plató y verlos a todos en maquillaje. Y al mismo tiempo, como estamos en plena vorágine, al final se convierte en algo casi normal. Además, había tantas personalidades fuertes juntas que era como si los egos se anulasen para terminar creando un excelente ambiente. Todos se alegraban de encontrarse con los otros, cada uno hacía lo que tenía que hacer sin darse mayor importancia…”Uno de los momentos fuertes del rodaje, que debe ser también uno de los momentos fuertes de la película, es sin duda la carrera de cuadrigas. Espectacular e impresionante. Las escenas de riesgo y de caballos se confiaron a un gran especialista, el español Ricardo Cruz, que ha trabajado entre otras en “El último samurai” con Tom Cruise y “Alejandro Magno” de Oliver Stone. Se movilizó para la ocasión a unos sesenta caballos, a los que se entrenó en la carrera de cuadrigas durante ocho semanas: cuatro en Madrid y cuatro en Alicante. Para curarse en salud, había dos ejemplares de cada carro y para cada carro que corría, cuatro caballos, más otros cuatro preparados para tomar el relevo… El rodaje de la carrera de cuadrigas tomará cinco semanas con el primer grupo y dos con el segundo. Por no hablar del trabajo de coordinación de los dos equipos de efectos especiales: el que se ocupa de los efectos grabados en directo —como un carro que vuelca o pierde una rueda—, y el de los efectos visuales que, realizando un auténtico trabajo de pura geometría, anticipa por ordenador el trabajo que se hará después en post-producción, ¡como por ejemplo cuando Brutus/Poelvoorde va por los aires agarrado a las bridas!

La post-producción Aparte del montaje, que se comenzó de forma paralela al rodaje, y de la música, cuya parte más importante ya ha escrito Frédéric Talgorn, el compositor de “Anthony Zimmer” y de “Nuestros días felices”, la parte más pesada y más larga de la pos-producción, que durará de diciembre de 2006 a octubre de 2007, es sin duda la realización de los efectos especiales, puesto que en la película habrá más de mil planos trucados… Para hacer frente al volumen de trabajo en los plazos de tiempo disponibles, el supervisor de los efectos visuales, Christian Guillon de E.S.T. repartió la carga de trabajo entre tres empresas. De esta forma, de 150 a 200 personas pueden trabajar al mismo tiempo en la película. Para simplificarles el trabajo, prefirió limitar las idas y venidas entre las diferentes empresas y asignó secuencias completas a cada una. Buf se ocupa del sueño de Brutus en el que se ve a la cabeza de un enorme ejército, y del estadio, al que hay que añadir las gradas y en ella a la muchedumbre de espectadores. Dubois se encarga de la ampliación digital de los decorados, a los que tiene que añadir esos elementos que van a dar una mayor dimensión a los palacios de Samagas y de César, y crea los exteriores del palacio de César, de Roma o de Olimpia, así como los efectos “tipo puñetazo” que provoca la poción mágica y sus consecuencias: efectos de iluminación, de velocidad, de sobrenaturalidad, etc. A Microsimage le corresponden las escenas de riesgo, sobre todo las de la carrera de cuadrigas… Todo eso es bastante complejo porque el resultado debe ser perfecto en lo que concierne al movimiento de la cámaras, la calidad de imagen y el color. No se puede notar la diferencia entre lo real y lo ficticio, entre lo que se ha rodado “de verdad” y a menudo en exteriores, lo que se ha rodado sobre fondo azul en estudio y lo que se ha añadido de forma virtual.

Fuente: Ocio Joven

Astérix vuelve a la gran pantalla

Posted in General with tags , , , on gener 29, 2008 by Biblioteca Plaça Europa

Astérix y su fiel amigo Obélix vuelven a la gran pantalla con la tercera entrega de sus aventuras, una producción de Francia, con contribuciones de España y Alemania, que se ha convertido en la más cara de la historia del cine francés

‘Astérix en los Juegos Olímpicos’, que cuenta con un singular reparto encabezado por Clovis Cornillac y Gérard Depardieu pero en el que también figuran los deportistas Zinedine Zidane, David Beckham, Tony Parker, Amélie Mauresmo y Michael Schumacher, se estrenará a la vez en casi todos los países de Europa, entre ellos España.

Pagar ese elenco ha inflado el presupuesto de la película, que se ha encaramado a la cima de la lista de superproducciones francesas más caras de todos los tiempos con 78 millones de euros (alrededor de 114 millones de dólares).

Dirigida por Frédéric Forestier y Thomas Langmann, la nueva entrega del héroe galo que combate a los romanos ha superado a ‘Le Cinquième élément’, de Luc Besson, que en 1997 costó unos 75 millones de euros (110 millones de dólares), y a ‘Arthur et les Minimoys’ (2006), del mismo director, que alcanzó los 65 millones (95).

Depardieu será, por tercera vez, Obélix, mientras que Cornillac debutará como Astérix en sustitución de Christian Clavier, que encarnó al irreductible galo en las dos primeras entregas.

Junto a ellos aparecen la actriz italiana Claudia Cardinale, los franceses Alain Delon y José Garcia, sin olvidar a los españoles Santiago Segura, Fernando Tejero y Mónica Cruz.

Tanta estrella ha dejado un sello de diez millones de euros (14,7 millones de dólares) en el multimillonario presupuesto del filme, a los que se suman otros siete millones (10,2) por derechos de autor, ocho (11,7) para decorados y vestidos y 32 (47) del rodaje, que duró cinco meses y transcurrió en la provincia levantina española de Alicante.

La llegada de ‘Astérix en los Juegos Olímpicos’ a las pantallas francesas viene precedida de una fuerte campaña publicitaria de cuatro meses con el objetivo de repetir los éxitos de taquilla de sus antecesoras de la saga.

En su estreno cinematográfico en 1998, los dos amigos galos, creados por Goscinny y Uderzo para el cómic en 1959, conquistaron a diez millones de espectadores en Francia con ‘Astérix et Obélix contre César’, dirigida por Claude Zidi.

En su segunda entrega, ‘Astérix et Obélix: mission Cléopâtre’, dirigida en 2002, por Alain Chabat, superó su precedente y alcanzó la cifra de 14,5 millones de espectadores en Francia, a los que se sumaron diez millones en el extranjero.

Fuente: Terra

Homenaje a René Goscinny

Posted in General with tags on Desembre 21, 2007 by Biblioteca Plaça Europa

Un libro repasa su biografia

El 5 de noviembre de 1977 perdíamos al que fue considerado como uno de los mayores guionistas del cómic europeo y una de las personalidades que más hizo en el ámbito francófono por dignificar y elevar el medio historietístico a la categoría de un arte adulto: René Goscinny.

Conmemorando los treinta años de su fallecimiento, Norma Editorial se suma a los numerosos actos y homenajes que a lo largo de 2007 han tenido lugar en su Francia natal en torno a su figura con la edición de René Goscinny: Los primeros pasos de un guionista genial. Aunque ya existe una apreciable bibliografía en francés dedicada a Goscinny, se echaba en falta una monografía dedicada al inmortal guionista en el mercado de habla castellana, lo cual ya ha dejado de ser una “asignatura pendiente” gracias a la presente obra.

Los comienzos

René Goscinny nació en 1926 en París, aunque a los dos años su familia emigró a Argentina. Sus primeros dibujos de la adolescencia vieron la luz en publicaciones del Liceo Francés de Buenos Aires. Con solo diecinueve años Goscinny se traslada a Nueva York, donde trabaja en el mundo editorial y conoce a profesionales de la talla de Harvey Kurtzman, Bill Elder y Jack Davis, el futuro equipo fundador de la mítica revista Mad. También entablaría amistad con un joven belga, Maurice de Bévere, alias Morris, quien desde 1946 realizaba las aventuras de Lucky Luke para el semanario de su país Spirou.

En 1950 regresa a Europa, colaborando para la agencia International Presse, de Bruselas, donde realizaría en guión y dibujo su primer personaje, Dick Dicks. En ésta u otras de sus primeras creaciones, ya se detecta el gusto de Goscinny por la parodia y por un humor inteligente, de raíces anglosajonas, que más allá del simple gag, busca la complicidad del lector y el “doble sentido”.

En International Presse conocería a otro joven artista, Albert Uderzo, con el que iniciaría una duradera amistad y una sólida relación profesional. Asimismo, a partir de 1955 ingresa en Spirou al convertirse en el guionista titular de Lucky Luke para Morris, contribuyendo a aumentar la calidad y popularidad del personaje.

Los años de Pilote

En 1959 aparece el primer número del semanario Pilote, del que Goscinny fue cofundador y director, y en cuyas páginas nace Astérix, que se convertiría en pocos años en el best-seller absoluto del cómic europeo, y en el pilar de una edad brillante del cómic francófono, con autores como Gir/Moebius, Gotlib, Bretécher, Fred, Mezières, Cabu, Mandryka, Druillet, Alexis, Tardi, Bilal… y un largo etcétera. Pilote constituiría la semilla que desarrollaría a lo largo de la década de los 70 el boom de las revistas de cómic adulto en Francia.

El éxito fulminante de Astérix catapultó a Goscinny a la fama (junto con su compañero Uderzo), pero nunca dejó de elaborar guiones para otros artistas como Morris (Luky Luke) y Sempé (El pequeño Nicolás).

Posteriormente, Goscinny extiende su actividad al campo cinematográfico al participar en las adaptaciones animadas para la pantalla de Astérix y Lucky Luke, además de intervenir como guionista en algunas producciones de imagen real. A lo largo de su carrera, recibiría numerosos premios y distinciones, incluyendo en 1967 el título de Caballero de las Artes y las Letras, concedido por el gobierno francés.

El legado de Goscinny

Víctima de un paro cardíaco, Goscinny nos dejó cuando apenas contaba con cincuenta y un años. La noticia conmocionó a todos los medios de comunicación, siendo una de las primeras ocasiones en que un acontecimiento relacionado con el cómic recibía los honores de la primera página. Astérix, Lucky Luke e Iznogud todavía continuarían viviendo nuevas aventuras bajo el lápiz de sus respectivos dibujantes, pero aún así se considera que los mejores episodios de estos personajes, indiscutiblemente, son aquellos que contaron con el toque de Goscinny.

El legado que dejó, por su parte, sigue dando sus frutos hoy en día: sus obras continúan reeditándose en la actualidad y son traducidas a numerosos idiomas -según datos de la UNESCO, en 2007 era el vigésimo segundo autor más traducido en todo el mundo-. Desde 1996, el Salón de Angoulême otorga anualmente el Premio René Goscinny, destinado a recompensar a los más prometedores guionistas.

René Goscinny: los primeros pasos de un guionista genial

Obra de Aymar de Chatenet -quien previamente fue coautor de otra obra dedicada a nuestro personaje, Le dictionnarie Goscinny- y Christian Marmonnier, “René Goscinny: los primeros pasos de un guionista genial” explora una faceta muy poco conocida del genial autor, mostrándonos sus debuts como dibujante e ilustrador antes de consagrarse a la labor de guionista.

A través de sus 300 páginas a todo color, divididas en once capítulos, descubriremos sus primeros titubeos gráficos realizados durante su período argentino, seguido de sus experiencias en Estados Unidos para enlazar con su regreso a Europa, incluyendo páginas de sus personajes Dick Dicks y Le capitaine Bibobu y finalizar con ejemplos de sus guiones de Astérix o Lucky Luke, que desarrollaba gráficamente en forma de storyboards que luego entregaba a sus respectivos dibujantes. Gracias a Anne Goscinny, que ha ofrecido a los autores acceder a los archivos de su padre, podremos disfrutar de más 400 ilustraciones, bocetos, chistes gráficos, etc., la mayoría de ellos raros o inéditos, que hacen de la presente obra un instrumento imprescindible para conocer una etapa dorada de la historia del cómic mundial, satisfaciendo al mismo tiempo tanto al lector deseoso de disfrutar de una lectura entretenida y capaz de brindarle una sonrisa -tal como el propio Goscinny pretendía hacer con sus guiones-, como al más exigente gourmet del cómic.